Autorrealización

El desafío de la autorrealización se radica en el esfuerzo que todo deben emprender mediante el desarrollo de la voluntad, que ejerce preponderancia en cualquier actividad humana. Para ese cometido, es necesario que sea hecho un análisis al respecto de las circunstancias y problemáticas del ser contemporáneo y a los procesos rápidos de transformación y madurez de la personalidad.

El hombre moderno enfrenta la decadencia de los postulados rígidos y absolutos que heredó del pasado, en referencia a los problemas humanos; la diversidad de la conceptuación sobre lo que es realmente ético en relación con el comportamiento psicológico, que abre espacio mental para el entendimiento de la complejidad de los conflictos y la liberación sexual, rompiendo las viejas compuertas de la ignorancia en torno a su legitimidad, entre muchos otros factores, constituyen motivaciones para las fugas espectaculares de la realidad, para el surgimiento de perturbaciones que dominan largas franjas de la emotividad.

Las presiones psicosociales desencadenando herencias genéticas adormecidas, desarticulan la conducta emocional, incluso cuando los patrones convencionales son establecidos en nombre de la ética y de la moral.

Los impulsos indomados que predominan en la naturaleza irrumpen con frecuencia, desestabilizando el sistema nervioso central y comprometiendo las estructuras psicológica y física del ser, que agoniza entre el desequilibrio y la aspiración de normalidad.

Heredero de las propias realizaciones almacenadas en las áreas abismales del inconsciente individual como colectivo, no se puede evadir de las fijaciones que están insculpidas, en razón de la anterioridad de las existencias por donde peregrinó.

Vivencias tumultuadas y perturbadoras se registran en la memoria extra-cerebral, en forma de culpas y remordimientos, de anhelos no realizados y de frustraciones que ahora surgen generando disturbios e inquietudes responsables de la inestabilidad de conducta que sacude el sistema emocional.

La búsqueda de la armonía, la integración de los comportamientos dispares en una unidad bien delineada, son el ideal de la psicosíntesis. Concientizando el Yo profundo al respecto de sus no detectadas posibilidades de crecimiento y autoidentificación, se torna indispensable la aceptación del compromiso de dinamización de la voluntad, desarrollando sus recursos valiosos, que se encuentran desconsiderados. Por otro lado, la canalización correcta de los impulsos sexuales, transformándolos, cuando en exceso o delante de cualquier impedimento de realización que lo torne pleno, como proceso psicoterapéutico, es esencial para una existencia saludable.

La excepción de los pacientes victimados por patologías graves, la mayoría de las ocurrencias conflictivas y amenazadoras puede ser perfectamente trabajada con el esfuerzo honesto del individuo, y cuando se presenten esos tormentos con más rigor, la ayuda del terapeuta se torna valiosa, proporcionando el encuentro con el equilibrio.

La problemática más grave para exteriorizarse en las conductas conflictivas es la terquedad del paciente en admitirse necesitado de apoyo, disponiéndose naturalmente a la conveniente terapia.

El discernimiento nublado, consecuencia natural de la patología existente, hace que sea renitente en aceptar la lógica del tratamiento, suponiéndose depreciado o bajo persecución de aquellos que no comprende su mecanismo equivocado de lógica.

La medida más eficaz, para que se evite el empeoramiento de los disturbios psicológicos, se encuentra en la constante autoevaluación de la conducta, en examen frecuente de la actitud personal en relación al grupo social en el cual se encuentra, no dejándose alienar por expresiones extravagantes, mediante la propia supervaloración o la presunción de imbatibilidad.

Son muchos los factores de perturbación que agreden al individuo, tales como las constricciones emocionales resultantes de las aspiraciones, de los recelos y de la inseguridad, de la timidez y otras tantos de naturaleza psicogénica, que se desarrollan discretamente en los paisajes de la personalidad.

La propia personalidad, no pocas veces, presentándose fragilizada, se fragmenta y da surgimiento a varios yos que ahora se sobreponen al ego, ahora se caracterizan con identidad dominante.

Espíritu Joanna de Angelis
Médium Divaldo Pereira Franco
El despertar del Espíritu

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