Médiums Profetas

En el área de lo paranormal humano, muchos sensitivos, por si mismos pueden detectar acontecimientos que se programan para el futuro. El propio psiquismo, irradiándose, capta fenómenos que las leyes soberanas establecen para el porvenir, como consecuencia natural de los comportamientos individuales y colectivos, sociales y técnicos de la humanidad. Siendo el tiempo un fenómeno de expresión transitoria, que varía de acuerdo con la dimensión del espacio en el cual se expande, en su relatividad se presenta en condiciones a las que colocamos denominaciones, las cuales se vuelven medios para poder identificarlo, cuando en realidad, sólo existe la franja de un eterno presente, que se transmuta en pasado y futuro por la necesidad de entender sus manipulaciones. De la misma forma, la mente que es la exteriorización del espíritu inmortal, a través de coberturas cerebrales se expresa en las múltiples reencarnaciones, por lo tanto, es natural que personas más sensibles, dotadas, consigan alcanzar las dimensiones del futuro como las del pasado.

Con respecto a la premonición o profetismo, son comunes los registros de los hechos más penosos y trágicos, consecuentemente aquellos que provocan pavor, desafiando el clima emocional de las criaturas en relación a los días venideros.

La captación profética ocurre de varias formas en el campo de la mediúmnidad. Gracias a la sensibilidad específica para la comunicación con otras mentes que ahora están desencarnadas, estos espíritus conociendo relativamente parte de los cuadros morales, sociales y humanos que sucederán a los contemporáneos, inspiran a través de símbolos, o informan a sus tutelados por medio de incorporaciones, dejando sus impresiones a respecto del mañana, sin embargo, éstas están sujetas a comprensibles alteraciones, adaptaciones y sincronizaciones, pues se debe tomar en cuenta el libre albedrío de cada uno, que es factor preponderante para la elección del camino a seguir, y del que como consecuencia resultarán los efectos.

El hombre está, a cada momento, alterando el propio futuro según con el procedimiento que elige en su día a día. Así mismo, las comunidades renuevan o agravan sus días venideros, debido a las actitudes asumidas frente a las imposiciones en que se ven colocadas. Produciendo reacciones equivalentes, las acciones organizan los cuadros del futuro según los impulsos que son impresos en las vidas que son parte de los objetivos esenciales. Tanto en uno como en el otro ejemplo, es decir, como consecuencia de la penetración en el tiempo por la mente o a través de la información espiritual, que también ocurre en la franja de lo paranormal anímico, la percepción de la tragedia tiene primacía.

Como el hombre moderno aún sufre los atavismos que lo vinculan a las franjas de la evolución más primarias, no produce todo cuanto podría con felicidad y plenitud sin la contribución del sufrimiento. Habiendo predominancia de los instintos agresivos, en vez de la razón edificante, sus actividades han sido belicosas y egoístas las cuales desarrollan reacciones infructuosas. Y como el planeta que habita se encuentra en transición, los fenómenos sísmicos inherentes a su constitución, vaticinan terremotos y erupciones, ajustes en las capas terrestres y transformaciones inevitables, que preceden a su estructura propia para servir de hábitat a otro tipo de civilización más dichosa, sin agresividad ni primitivismo. Por estas razones, el mismo Jesús, en el incomparable “Sermón profético” que los evangelistas registraron, y Juan en el Apocalipsis, hablaron de anuncios dolorosos y aterradores caso las criaturas no se deciden por un cambio radical de conducta para el amor y el bien, diciendo que poseen otros recursos propicios para las grandes transformaciones que van a suceder, sin embargo, en este último caso, sucederá sin el guante de armadura de las aflicciones, algunas de las cuales son producidas por la imprudencia y por la impulsividad humana…

El médium profeta debe cuidar de no transmitir noticias de calamidades y amarguras, filtrando el contenido de los registros psíquicos o mediúmnicos, evitando esparcir el terror, el desequilibrio, que está tan de moda en los actuales días. Invitados al ministerio de la edificación del “Reino de Dios”, los médiums deben estimular los trabajos liberadores y nobles, desde ahora deben contribuir a que se modifiquen los paisajes desordenados y oscuros que se dibujan para el futuro, colocando la claridad del Evangelio y de Cristo como la esperanza que será una realidad inevitable.

Vianna de Carvalho

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro «Médiums Y Mediúmnidades»

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