Ante la Natividad

“625. ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para servirle de guía y modelo?”

“- Jesús”.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Considerando la alta significación de la Natividad en tu vida, puedes oír y atender las llamadas de los pequeños olvidados en catres de orfandad o relegados a las pajas de la miseria, en memoria de Jesús cuando pequeño; consigues comprender las dificultades de los que caminan por la vía de la amargura, experimentando deshonra y humillación y les das la mano en gesto de solidaridad humana, recordando Jesús en los constantes testimonios; abres los brazos en socorro a los enfermos, extendiéndoles el medicamento saludable o la cura balzamizante, deseando disminuir la intensidad del dolor, evocando Jesús entre los enfermos que lo buscaban, infelices; ofreciste entendimiento a los que frustraron moralmente y se esconden en las esquinas del desprecio social, buscándolos para levantarlos, reverenciando a Jesús que nunca se desvió de la misericordia para los que fueron recogidos en las redes de la criminalidad, muchas veces bajo el yugo de obsesores crueles; preparas la mesa, decoras el hogar, inundas la familia de alegría y rodeas los amigos de mimos y cariño pensando en Jesús, el Excelente Amigo de todos…

Todo esto es Nacimiento sin duda, como mensaje festivo que derrama bendiciones de consuelo y amparo, esparciendo en la Tierra las promesas de un Mundo Mejor, en los patrones establecidos por Jesús a través de las líneas maestras del amor. Hay, sin duda, muchos otros corazones junto a los cuales deberías celebrar el Nacimiento, firmando nuevos propósitos en homenaje a Jesús.

Compañeros que dañan tu honra y se apartan; amigos que se volvieron contra tu afecto y se hicieron adversarios; conocidos caprichosos que exigieron alto tributo de amistad y amargaron tus alegrías; hermanos en la fe que cambiaron el concepto al respecto tuyo y tiraron espinos por donde sigues; colaboradores de tu ideal, que sin motivo se levantaron contra tu dedicación, creando disensiones y rebeldía a tu lado; enemigos de ayer que se detienen en enemigos de hoy, difamadores que siempre constituyeron dura provocación. Todos ellos son oportunidades para la celebración del Nacimiento por tu sentimiento cristiano y espirita.

Olvida los males que te hicieron y pídeles que te perdonen las dificultades que ciertamente también les impusiste.

Dirígeles una tarjeta colorida para desvanecer la oscuridad de la aversión que los mantuvo en silencio y a la distancia en los cuales, tal vez, inconscientemente te complaces. Probablemente algunos hasta le gustarían de reatar lazos…

Dales esta oportunidad por amor a Jesús, que todo instante, aunque conociendo los enemigos los amó sin cansancio, ofreciéndoles oportunidades de recuperación.

La Natividad es regalo del Cielo a la Tierra como ocasión de rehacer y recomenzar.

Detente a contemplar las criaturas que pasan apresadas. Si tuvieras ojos de ver las percibirás triste, sucumbidas, como si cargasen pesados fardos, a pesar de exhibir tejidos costosos y apariencia cuidada. Explotan fácilmente, transformando la faz y dejándose consumir por la cólera que las vence implacablemente.

Todas desean comprensión y amor, entendimiento y perdón, sin valor de ser quien comprenda o ame, entienda o perdone.

Esparce una nueva claridad en esta Natividad, en la senda por donde avanzas en la búsqueda de la Vida.

Engrandécete en las pequeñas donaciones, creciendo en los deberes que pocos se proponen ejecutar.

Desde que ya puedes dar los valores amonedados y las contribuciones del entendimiento moral, distribuyes, también, las joyas sublimes del perdón a los que te hicieron o hacen sufrir.

Sentirás que Jesús, escogiendo un humilde refugio para vivir entre los hombres sembrando alegrías incomparables, nace, ahora, en tu corazón como informándote que todo el día es natividad para quien lo ama y desea transformarse en carta-viva para anunciarlo a las criaturas desatentas y sufridoras del mundo.

Solamente así escucharás en el interior del alma y entenderás la salutación inolvidable de los ángeles, en la noche excelsa:

“Gloria a Dios en las alturas, paz en la tierra, buena voluntad para los hombres” – viviendo un perenne nacimiento de bendiciones por amor a Jesús.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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