Ante el sexo y el amor

“A medida que el espíritu progresa moralmente, se desmaterializa, es decir que, sustrayéndose a la influencia de la materia, se depura, su vida se espiritualiza, sus facultades y sus percepciones se extienden, y su felicidad está en razón del progreso cumplido. Pero como obra en virtud de su libre albedrío, puede retardar su adelantamiento por negligencia o mala voluntad; en este caso prolonga por consecuencia la duración de sus encarnaciones materiales, las cuales son entonces para él un castigo, puesto que por la culpa suya queda en las clases inferiores, obligado a empezar de nuevo la misma tarea. Depende, pues, del espíritu abreviar por su trabajo de depuración sobre sí mismo, la duración del período de las encarnaciones.”

LA GÉNESIS Capítulo 11º – Ítem 26

Cuando el fuego que necesita ser disciplinado para ser útil, el sexo debe ser dirigido por el amor a fin de cumplir su finalidad santificante.

La llama que el horno retiene, aprovechando su calor, cuando se mueve sin medida se propaga en incendio destructor.

El sexo, que perpetúa la vida humana en los menesteres procreativos cuando es bien conducido, es el mismo elemento que esclaviza al alma cuando desborda desgobernado.

Si te encuentras en tormentos íntimos, azotado por el látigo de los deseos sin frenos, recuerda el amor en su ruta disciplinante y corrige el desequilibrio, inmolándolo al deber.

No creas que la emoción atendida en las fuentes perturbadas pueda ofrecerte la tranquilidad que anhelas. Mañana, retomarás, voraz, nuevamente vencido. Y mientras no la sometas a la criba rigurosa de tu comando, serás conducido de forma impiedosa y aniquiladora. Busca, así, la linfa pura del amor, y, sacrificando el impulso momentáneo, lava las impurezas emocionales que te maculan.

Educa el pensamiento por donde se vinculan los primeros gritos de la emotividad desequilibrada.

Todo pensamiento que se cultiva se transforma en acción que se aguarda.

Comprende que las exigencias del deseo de ahora nacieron ayer, en el abuso de la función sexual, cuando el amor delinquió contigo, favoreciendo los excesos perjudiciales.

Mientras te inclinas sediento sobre las largas franjas del gozo animalizante, procurando las facilidades que conducen al cansancio y a la muerte, otros corazones, marcados por señales indefinibles, arrastran los delitos del pasado en alucinantes puniciones en el presente, llorando en secreto, al beber la taza de hiel de la corrección expiatoria.

No conviertas las sublimes experiencias de la continencia sexual en favores degradantes que conducen a la locura y al crimen.

Escucha el corazón de los favorecidos por las concesiones del impulso desgobernado y comprenderás cuanto son de infelices e insatisfechos.

Procura sondar la propia alma en rigurosa disciplina productiva, fiel a la ruta del deber mantenedor de la vida y, si encuentras ardor íntimo, constatarás que ello anuncia la liberación consoladora que luego vendrá. Por esa razón, la victoria sobre la carne no puede ser postergado con el pretexto de “falta de fuerzas”. Si en la condición de amo no consigues dirigir, en la oposición subalterna más difícil será tu ordenación.

Los que atravesaron los portales del más allá, vencidos por la lascivia y por los desvíos de la función genésica, permanecen enfermos por la emoción atormentada, transformados en parias sociales. Los encontrarás en el camino de las criaturas, vistiendo ropas masculinas y femeninas, retenidos en envoltorios teratogénicos, como presidarios en cárceles estrechas y disciplinantes, en largos procesos de reeducación.

Ama, por tanto, aunque no recibas la retribución. Ama el deber idealista, inspirado por las Fuerzas Superiores, ofreciendo tus energías a la producción del bien que liberará al hombre de todos los males.

Desarrolla la fraternidad en el corazón, dejándola extenderse como bendición mitigada, consonante nos amó Jesús Cristo, corrigiendo la inclinación de la mente en relación a aquellos con que puedes privar de la intimidad, libertando el espíritu y enriqueciendo los sentimientos.

Trabaja en favor de los otros, aunque estés transformado en brasa viva, y vencerás la aflicción, recibiendo las monedas de luz como salario en forma de serenidad. Sin embargo, si a pesar de los mejores esfuerzos no consigues la deseada paz, continuando afligido, no creas que, bebiendo la taza embriagadora, amainarás la tempestad. Luego cesando el efecto entorpecedor, la sed devoradora retornará, agravando el proceso liberador.

El problema del sexo es del espíritu y no del cuerpo, y solo por el espíritu será solucionado. Procura, antes de nuevos débitos, el amadísimo corazón de nuestro Padre, a través de la oración con confianza, entregándote a Él, para que su inefable bondad, que nos creó y dirige, nos dé el indispensable vigor de conducir nuestro sexo en dirección al amor sublime que nos proporcionará la legítima felicidad.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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