Equipado

“Estando destinado el hombre para progresar, los males a que está expuesto son un estímulo para el ejercicio de su inteligencia, de sus facultades físicas y morales, invitándole a la investigación de los medios de sustraerse a ellos. Si nada tuviera que temer, ninguna necesidad le induciría a la investigación de lo mejor; se adormecería su espíritu en la ociosidad: nada inventaría, nada descubriría. El dolor es el aguijón que impulsa y obliga al hombre a marchar en la vía del progreso.

LA GENESIS – Capítulo 3º – ítem 5.

En las actividades diarias ocultas, en una discreta y aparente tranquilidad, el volcán voraz que estremece y arde interiormente, aniquilándote con lento y seguro vigor.

Cesado el trabajo, en el silencio que se hace natural y que deberías reservar a la oración y a la meditación, das largas al desespero, alimentando fantasmas y duendes adversarios de la paz.

Te rebelas y te arrojas a las cavernas hediondas del miedo, cayendo inerte en los brazos de la ira.

Los días son consumidos por la ansiedad de pasar pronto, como si deseases competir con la marcha equilibrada del tiempo, a fin de acabar todo, consumirse para olvidar.

No ignoras que nadie consigue olvidar la responsabilidad y sabes que sufrimiento es rescate.

Valorizas los problemas que ahuyentan y los vitalizas con la contribución de fuerzas vivas que los corporifican en las provincias de la mente conturbada.

Exclamas que tienes dificultades innumerables y que todo parece conspirar contra tus deseos. Mal sabes que aquello que te gustaría de tener y cuanto anhelas disfrutar, podría representar una suma de crueles suplicios y amarguras cuyo obstáculo desconoces.

Cultivas pesimismo y naturalmente recoges miasmas pestilentes. Una visión educada para descubrir espinos, en un rosal solo encuentras aguijones. Sal, sin embargo, de la prisión del yo y visita el paisaje… Hay hombres y mujeres mutilados y deformes, limitados y sin movimientos, enfermos y atrofiados, bendiciendo la vida y sonriendo… Se inundan de sol, se iluminan con la esperanza, glorifican la vida.

Obsérvalos luchando para conseguir lo mínimo que en tu organización celular es abundancia. Lo que les falta, es abundancia en tu cuerpo. Lo que no tienen, te sobra.

No te envidian, no te reclaman. Luchan, sufren, emprenden el viaje del esfuerzo continuo, intrépidos, intentando la victoria sobre las deficiencias.

Equipado como te encuentras y enriquecido por el regalo de un cuerpo armónico te mutilas, te deformas, te limitas, te encierras en la redoma de injustificable rebeldía…

Te arrastras, vencido, intentando reflejar una serenidad que prefieres no gozar, inquieto, en neurosis…

El vicio mental exhala fluidos tan destructores como lo son los gases letales.

El hombre es lo que elucubra y prefiere en los rincones de la mente, por lo que piensa.

Pensamiento — actitud.

Vibran en todas las direcciones las ondas mentales a través de los fluidos teledinámicos.

Vampirismos y obsesores interconectan encarnados y desencarnados, a través de principios semejantes a los de la inducción magnética, favoreciendo procesos de parasitosis psíquica, que generan delincuencias multiformes.

Manifestando su sabiduría el Excelso Padre a todos equipó en la Creación, para que se realicen en la Tierra los menesteres de la evolución.

Los entomólogos, después de millares de observaciones cuidadosas, presentan a cada instante el testimonio elocuente de la sabia legislación divina.

Los insectos, por ejemplo, respiran a través de tubos. Aunque sus cuerpos aumenten de volumen los tubos no crecen en la misma proporción. Gracias a eso, su tamaño es limitado.

Las abejas, que han merecido especiales estudios, dan lección de equipo, armonía y disciplina a muchos hombres civilizados.

Entre los peces, el salmón, en la época del desove, abandona las aguas donde se encuentra y vuelve al rio en que nació, viajando contra la corriente, por el lado del afluente que le sirvió de cuna y ahí procrea.

Las anguilas siempre retornan a las Bermudas para la procreación, después, mueren… Sus descendientes, sin embargo, aparentemente desprovistos de medios vuelven a las mismas aguas donde emigraron sus ancestrales y habitan mares, lagos, ríos en los diversos puntos de la Tierra sin extraviarse.

Rehaz tu camino y recobra el aliento. Bendice el sufrimiento. Él es, por el momento, el sumidero de tus débitos. Aseméjate al dreno incómodo, pero salvador, sin el cual perecerías. La humanidad se ha levantado gracias a las renuncias y sacrificios de los sufridores.

El Cristianismo, entonando la melodía de la victoria incorruptible de la vida, sustenta sus bases en el martirológico… Y el mensaje Espirita que ahora te habla sobre la inmortalidad y la honra de sufrir venciendo el dolor, es presentado por los que vivieron en la Tierra, aquí sufrieron, lucharon, pagando a la vida física su tributo, y hoy, libres, valorizan en su legítimo significado la función del sufrimiento en que forjaron la paz y la armonía que ahora disfrutan.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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