Veneno

Corrosivo en el corazón, surgiendo de la unión entre la revuelta y el desánimo, tizna el manantial de la emotividad y sube a la cabeza en forma de nube. Y llegado al cerebro, transfigura el pensamiento en plasma sutil de lodo, perturbando la visión que se envuelve en clamoroso desequilibrio.

La víctima, de ese modo, no percibe más el bien que el Cielo esparce en todo, para ver sencillamente el mal que trae consigo, e imagina, con prisa, espinos y pantanos donde hay flores y bendiciones, ideando el crimen donde brilla la virtud.

En funesto delirio, llega a verter escarnio y vilipendio a la propia Naturaleza que revela la Bondad Infinita de Dios. Pero el agente sombrío no descansa en los ojos, porque invade los oídos buscando la maldad en las palabras del amor y, descendiendo letal hacia la zona de la lengua, convierte la boca en fosa de exasperación y amargura, incitando a los oyentes del imperio de la sombra como si pretendiese oscurecer el Sol y enlutar las estrellas. Desde entonces, considera en toda criatura a un exponente del vicio, aceptando la sospecha en lugar de la esperanza y exaltando la mentira, con que hace de sí misma un campo deplorable de aspereza y locura.

Paralizando las manos en la pereza insensata, acusa al mundo y la vida, sin donarles la menor expresión de auxilio y entendimiento. Y alcanzando el apogeo de la demencia cruel tranquiliza, infeliz, el deseo de la muerte con la cual se precipita a la cueva del suicidio para sufrir, después, la expiación tremenda del insulto a la Ley Divina y de la injuria a sí misma.

Guardaos, pues, así, en el clima luminoso del servicio constante, amando y perdonando, ayudando y aprendiendo, ya que ese veneno que corroe el alma humana haciendo de ella finalmente triste charco de tinieblas, se llama pesimismo.

Dictado por el espíritu Emmanuel

Extraído del libro “Religión de los Espíritus”
Médium Francisco Cândido Xavier

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.