En paz

“Sino que libre ya la vida espiritual, de las nubes que la oscurecen, lo verán en cualquier lugar en que se encuentren, aunque sea en la tierra, pues Dios está en todas partes.”

LA GENESIS – Capítulo 2º – Ítem 34.

Porque enfrentes la disipación y el vicio en las diversas esquinas del camino, no consideres la estancia terrestre como un antro donde el crimen se cobija.

Porque la enfermedad sea una constante en la caminada humana, no creas que la Tierra sea un hospital de infelices experimentando tormentos innombrables.

Porque la soledad te ofrezca cobijo vigoroso, no permitas el aniquilamiento del instinto gregario que a todos impele para la vida en comunidad.

Porque problemas de varia orden te deprimen, embruteciendo los sentimientos que trabajabas para la sublimación interior, no pienses que el dolor es operaria impiedosa e invencible a sueldo de la divina inclemencia.

Porque la locura hace caza al placer, no justifiques la delincuencia personal, haciéndote cómplice cada vez más con los verdugos de la propia serenidad.

Porque dorados techos cubren el engaño y el crimen, como si la victoria del poder fuese áulica de los deshonestos no los envidies, indignado ante las duras penas que diluyes…

Hay muchos cristianos y espiritas que, aunque las luchas doctrinarias a que se unen persiguen los laureles del engaño con infatigable audacia.

Dicen creer en la inmortalidad del espíritu, pero obran a las tontas, a las ciegas. Informan acatar la directriz evangélica, sin embargo, viven distanciados de los excesivos postulados de la honestidad y del equilibrio.

Afirman la excelencia de la fe a que se unen, sin embargo, conducen las actitudes en sentido opuesto a las rutas que pretenden testimoniar.

Esclarecen el valor de la pureza y enseñan solidaridad y amor, entretanto, se utilizan de las astucias que los malos mueven y piensen siempre en sí, creando y manteniendo círculos estrechos de amistad.

Acatan las instrucciones de los Espíritus y se emocionan con las narrativas de la Erraticidad, aunque prefieran el “hoy” y en ese “hoy” solamente el “ahora”, teniendo en vista el “mañana” en las mismas bases del “hoy”.

Se explica que las circunstancias de la vida moderna son los factores causales del desorden moral y social que estremece victoriosa en todas partes. Conviene pues, recordar que Jesús naciendo en la hora y en el día de Augusto, y viviendo en el reinado de espolios morales y económicos de liberio, edificó una Humanidad en bases superiores, sacrificando al ideal del amor a la propia vida.

Después de doctorarse en Medicina, en Londres, con todos los honores en todas las disciplinas, y defender con brillantez poco común la cátedra que estudió por apenas un año, Vivekananda descubrió que perdió el contacto con Dios. Abandonó todo: glorias, honras, posición, grandeza y retornó a la Patria para reencontrarse, reencontrar a Dios. En cuanto llegó fue a visitar a su viejo preceptor espiritual. A las primeras palabras el maestro le ordenó silencio, con un gesto típico, apuntándole humilde asiento y dejándolo inquieto.

Pasadas algunas horas, este, a su vez, se sentó a su lado y le preguntó bondadosamente.

– “Deseaba reencontrar a Dios” – le respondió el discípulo emocionado, después de exponer minuciosamente las conquistas y búsquedas, las luchas y triunfos, la gran frustración espiritual.

Sumergido en meditación demorada el gurú se quedó, para después dirigirle huesudo dedo entre la cuarta y quinta costilla, en la dirección al corazón como diciéndole que allí, en el mundo, él lo encontraría…

Apaga, en lo profundo de la oración y de la meditación, en concentración espiritual, las llamas de la inquietud y hace bastante silencio en el espíritu aturdido.

Examina en profundidad lo que deseas realmente, como lo pretendes, para cuanto tiempo lo quieres. Después busca la renovación en la fe viva y avanza por los rumbos difíciles. Nada te empañará el brillo del entusiasmo, ninguna sombra te perturbará.

Los malos no te harán mal, los enfermos no te contaminarán, los infelices no te inquietarán.

Brillará tu luz en todas partes si te unes a Jesús, el Dinamo Sublime, y estarás tranquilo incluso cuando suene la hora del despertar de conciencia con la llegada de la desencarnación, ya que con Dios, en paz, sentirás en paz, Dios contigo.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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