Triste bobo

Imaginemos que usted tiene una gran propiedad rural. Cierto día dos hombres le buscan.

Alegando que están en dificultades, piden ayuda. Uno de aquellos hombres es su empleado y cumple sus deberes con mucha dedicación. Pregunto:

¿Cuál de los dos usted dará más atención? Ciertamente aquel que le sirve, que le ayuda a mantener en orden su hacienda, que se esfuerza en hacerla producir.

Imaginemos ahora que el Mundo es una inmensa hacienda. El propietario es Dios. Mucho más que un patrón, Dios es nuestro padre, siempre dispuesto a atendernos cuando lo buscamos.

¿Pero a quien atenderá más deprisa y mejor?

¿A quién dará más atención?

¿De quién cuidará con más cariño?

Todos los sabemos:

Merecerán mayor rapidez, más atención, mayor cariño, aquellos que cumplen su voluntad, aquellos que lo sirven.

***

Preguntará usted:

¿Cuál es la voluntad de Dios?

Aquí tenemos que recordar una vez más de Jesús que, más que nadie, representó la voluntad de Dios. Dejó claro en enseñanzas y ejemplos que cumplir la voluntad de Dios es hacer al semejante lo que nos gustaría que él hiciese por nosotros.

Imaginemos que usted es el carcelero. ¿Qué le gustaría que los prisioneros hiciesen por usted?

Que se comportasen, cumpliendo los reglamentos de la prisión, a fin de no crearle problemas.

¿Si tuviese dificultad para andar, que le gustaría que hiciesen por usted? Que alguien le ayudase a caminar.

¿Si su pasta de dientes se hubiese acabado, que le gustaría que hiciesen por usted? Que un compañero le ofreciese un poco.

¿Si estuviese nervioso y descontrolado y fuese a insultar o maltratar a alguien, que le gustaría que hiciesen por usted? Que no se enfadasen, comprendiendo su problema…

Basta colocarse siempre en el lugar de las personas que lo rodean e imaginarse que le gustaría que hiciesen en su beneficio. Obrando así usted estará cumpliendo la voluntad de Dios, y haciendo por merecer sus bendiciones, viviendo de forma más tranquila y feliz.

Tal vez un compañero le diga que usted es un bobo alegre, procurando siempre ayudar a las personas. Pero quien habla así también necesita de ayuda. Necesita de nuestra comprensión. Él si es un bobo, nada alegre, pues lleva mucha rebeldía en su corazón.

¡Sobre todo un triste bobo! Aún está en aquel de hacer lo que no debe. Aun no aprendió que más tarde o más temprano la vida va a cobrar todas sus faltas. Enfrentará indeseables dolores y sufrimientos.

Richard Simonetti
Huyendo de la prisión
Traducido por R. Bertolinni

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