Ante la siembra Espirita

“El Espiritismo, partiendo de las propias palabras del Cristo, como este partió de las de Moisés, es consecuencia directa de su doctrina.”

LA GÉNESIS – Capítulo 1º – Ítem 30.

En el campo espirita hay lugar para todas las modalidades de labor que se puedan imaginar, para quien desea alcanzar la paz con felicidad plena.

La gran aspiración de los primeros seguidores del Cristianismo naciente ahora se repite entre los adeptos del Espiritismo – el Cristianismo reinante. El espirita mantiene vida pública en inalterable actuación productiva.

No tiene horas reservadas para la ayuda – ayuda siempre.

No usa el tiempo en contemplación paralizante – obra sin cansancio.

No transforma la oración en petición de auto beneficio – hace de la oración medio de comunicación con el Señor.

No confía, demorándose en actitud poco activo e inoperante de espera inútil – utiliza los valores del tiempo y conquista mérito.

No relega a los Ángeles Tutelares las tareas que le competen – cree en la ayuda del Cielo, pero trabaja en los deberes de la Tierra.

No intercambia con el Padre los valores del mundo en negociaciones ilícitas – se reconoce como deudor permanente del Gran Creador y le da la vida entera.

El espirita, repetimos, estudia y aprende.

En círculos de estudios realiza la cultura y, aprendiendo, ilumina la mente.

Ama y se engrandece por el trabajo.

En la siembra del bien desarrolla y santifica el sentimiento.

Respeta en el mundo el Gran Hogar que el Padre Divino erigió. Y ennoblece por la conducta recta el humilde hogar que edifica para la felicidad de la familia.

Difunde la Suprema Misericordia en exordios candentes y apasionados. Y realiza discursos de amor en actos de misericordia para con los infelices.

Acata las directrices de las Leyes Kármicas con que la Vida lo corrige y educa. Y usa el perdón como medicamento valioso para cuantos lo hieren en la existencia física.

Cumple el deber de la oración en conjunto, en el Templo de edificaciones colectivas. Y ora en secreto en el silencio de la mente cuando realiza, sufre o es feliz.

Presta culto de sublimación a la Sapiente Causa. Y descubre en todos los ancianos la figura del padre debilitado, necesitando de brazos que los amparen.

El Cielo es el puerto ansiosamente soñado. Y la Tierra es la escuela de bendiciones preparatorias.

Sabe que la fe, al demorarse en éxtasis, es improductiva, porque tiene en Jesús el Maestro de la acción incansable.

Dedícate, así, si buscas el campo espirita para la realización de la autoperfeccionamiento, ya que la felicidad prometida por el Amigo Inconfundible no es de aquel que la asalta sino de quien sabe obrar, permanecer y confiar en ella.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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