La obsesión

¿Qué es la obsesión?

La obsesión es el dominio que algunos Espíritus adquieren sobre otros, sean encarnados o desencarnados, provocándoles desequilibrios psíquicos, emocionales y físicos. Es una especie de constreñimiento moral de un individuo sobre otro. Puede ser de encarnado para encarnado, encarnado para desencarnado, desencarnado para encarnado y desencarnado para desencarnado. Esa influencia negativa es irracional, trae para las personas problemas diversos, lo que las tornan enfermas del alma, necesitando de cuidado, como toda enfermedad. Normalmente se hace tratamiento de las obsesiones en centros espiritas Kardecistas serios.

¿Si la obsesión es una enfermedad del alma, cuáles son sus síntomas?

La obsesión presenta síntomas tales como: angustias, depresión, perturbación del sueño (insomnio o pesadillas), mal humor, desinterés por el estudio o por el trabajo, aislamiento social, pensamientos suicidas, desarreglo sexual etc. No se sigue de ahí, que se concluya que todos los portadores de esos síntomas tengan obsesión. Hay otras diversas causas, conocidas por la ciencia médica, que pueden provocar sintomatología semejante.

¿Y cómo se puede tratar esa enfermedad espiritual?

La obsesión, siendo una dolencia del alma, deberá ser curada definitivamente con la mejoría del individuo en el campo moral e intelectual. El Espiritismo (doctrina de Allan Kardec) ofrece tratamiento seguro para esas dolencias, pues trata el problema abordando los dos lados de la vida. Si fuese un Espíritu desencarnado, será llamado por medio de evocaciones particulares, en las reuniones serias de intercambio espiritual, para una conversación y concientización del mal que está practicando. Del lado encarnado, se cuidará de tratar con la evangelización (moralización) y por la fluidoterapia (aplicación de pases), llevándolo al entendimiento de lo que necesita hacer para librarse del mal.

¿Como el Espíritu recién desencarnado recibe la notica de una nueva aventura amorosa de su esposa, aun encarnada en el mundo material? ¿Él no lo acepta? ¿Podrá interferir en esa relación? ¿Hay un tiempo de espera, para que el cónyuge encarnado pueda tener un nuevo relacionamiento sin lastimar a quien ya desencarnó?

Cuando el Espíritu se desprende de la carne, entra en otra dimensión de vida que es la vida espiritual. Allá, tendrá una nueva percepción de las cosas, teniendo un raciocinio más libre, más pleno, pues no está más confinado a los límites de la materia. Comprende que vivirá otros aprendizajes y que los afectos dejados en la vida terrena igualmente tendrán también experiencias necesarias al progreso individual y colectivo. Entretanto, si él fue un Espíritu poco adelantado, permanecerá preso a su mundo mental, experimentando las situaciones que vivía en vida, principalmente si cultivó pasiones y sentimientos de posesión exacerbados. Podrá con eso sufrir, si sus entes queridos actúan con desinterés afectivo por él, si entran en disputa por herencias o aun mismo si sus “amores” se interesan por otras personas. Podrá interferir en la vida de las personas, muchas veces originando procesos obsesivos. En este caso, se debe buscar ayuda espiritual en una casa espirita kardecista, para que el problema sea debidamente encaminado. Claro, esas situaciones de perturbaciones son de excepción. Normalmente lo que se observa es la comprensión por parte de quien partió. No hay un tiempo específico que sea adecuado para que se tenga una nueva relación de pareja. Va a depender de la situación de cada persona. En las relaciones verdaderas, sinceras y duraderas, generalmente cuando uno parte el otro permanece un tiempo sin que encuentre substitución en su corazón, cuando no opta por permanecer solo. Entretanto, en las relaciones difíciles, que son mayoría aplastante en el planeta, la perdida no se constituye un problema. Todas esas cosas son gobernadas por los sentimientos. El tiempo, en este caso, es lo que menos importa.

¿Me gustaría saber cómo se identifica una obsesión de encarnado para desencarnado? ¿Y cómo librarse de eso?

Se sabe que la obsesión es una especie de constreñimiento de un Espíritu sobre otro y que eso se da a través de ley de las afinidades espirituales (ver pregunta 42). Por tanto, las influencias malas pueden partir de los encarnados para los desencarnados también. Generalmente eso sucede en las situaciones donde entre los dos individuos existe una relación en desequilibrio, tanto de “amor” como de “odio”. Puede parecer extraño que se afirme que relaciones de amor puedan generar procesos obsesivos, pero el amor desmedido es posesivo entre dos personas (que sea mismamente entre madre e hijo) generan desequilibrios de los más diversos. Si uno de ellos desencarna es claro que el sentimiento permanece el mismo, a menos que uno de ellos venga a libertarse de él a través del esclarecimiento. De la misma forma en los casos de personas que desencarnan dejando herencias en que los herederos quedan insatisfechos y no tengan buena relación de afecto con el desencarnado, generando condiciones fluídicas mórbidas que envuelven los dos planos. La única forma de librarse de esos problemas es buscando el esclarecimiento, buscando una casa espirita que tenga experiencia en ese tipo de atendimiento. El tratamiento espiritual, esclareciendo a los envueltos en el proceso, aliado al cambio de postura del individuo es la llave para los problemas espirituales de todo orden.

¿La depresión puede estar relacionada con obsesión? ¿Cómo?

Los procesos obsesivos moderados y graves llevan casi siempre a un estado mórbido mental, que favorece enormemente los estados depresivos, con toda la sintomatología que esta enfermedad produce. Entretanto, no en todos los cuadros depresivos pueden ser atribuidos a las influencias espirituales. Existen mecanismos orgánicos, decurrente de los fallos en composiciones hormonales que explican científicamente la depresión. Evidentemente que en esos casos, puede haber influencia espiritual por cuenta de la actitud mental de la persona, aunque no sea ese el agente causador del proceso.

¿Hay la posibilidad de ocurrir un auto obsesión, o sea, de una persona encarnada ser obsediada por ella misma?

Sí, hay esa posibilidad y no es rara. Son personas que se encuentran en una condición mental enferma, atormentándose a sí misma. Viven en un mundo de desarmonía interior y buscan culpar todo lo que hay a su alrededor, generando cada vez más sufrimientos para sí misma y para quien con él convive. Las causas generalmente residen en los problemas anímicos del individuo, o sea, en sus propios dramas personales. Son traumas, remordimientos, culpas, situaciones sacadas de su mundo íntimo y que perjudican su normalidad psicológica. Ciertamente, por cuenta de su actitud mental, entran en sintonía con ambiente espiritual de igual tenor, lo que agrava el cuadro, aunque no sea esta la causa determinante de la enfermedad. Más allá de la evangelización espirita, se acostumbran a beneficiarse enormemente con las psicoterapias, en lo que deben ser estimulados.

¿Una convulsión podría ser síntoma de una obsesión?

Generalmente las convulsiones no son síntomas de obsesión (aunque él pueda aparecer asociada a la enfermedad). Las convulsiones propiamente dichas son ocasionadas por fallos en la estructura orgánica del hombre y necesita de tratamiento médico especializado. Las alteraciones sensoriales ocasionadas por influencias espirituales, no configuran convulsiones con el ensayo estudiado por la ciencia médica terrena. Por tanto, hay que tener cautela al tratar con personas que tienen crisis convulsivas y que quieren tratarse en las casas espiritas. Ellas pueden ser portadoras de enfermedad epiléptica y necesitan de una evaluación médica. Crisis de subyugación poseen algunas características de las crisis epilépticas, pero son bien diferentes. En la epilepsia casi siempre el paciente pierde la conciencia y desfallece, con movimientos motores involuntarios. ¡En la crisis de subyugación no! Se observa cambio brusco de comportamiento y el perturbado puede caer al suelo, sin embargo, no desfallece y se comporta como si fuese otra persona.

¿Cómo debemos proceder junto a una persona que está bajo el dominio de la fascinación?

Casos de fascinación son muy comunes entre encarnados, y aun así dentro de las casas espiritas que endiosan a sus médiums o dirigentes. Antes de concluir si una persona está siendo víctima de la terrible fascinación, es necesario pesar en la balanza del buen sentido. Llevamos el problema a examen de sociedades idóneas, que no estén bajo el dominio de nuestras ideas, para opinar. Si tuviéramos la certeza de la obsesión, debemos procurar orientar aquel que padece. Habiendo aceptación, tenemos que ir esclareciendo al enfermo, haciéndolo ver la presencia de la mala influencia. Lo que sucede en la mayoría de las veces en la existencia. El espirita es orgulloso y, generalmente, no acepta que esté mal asistido. En estos casos, lo mejor es dejarlo en las manos de la influencia en que se complace. Solo aprenderá con el dolor.

Extraído de la revista “Revista Cristã de Espiritismo”

Escrito por Grupo Espírita Bezerra de Menezes
Traducido por Jacob

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