La fuerza del demonio

Se cuenta que durante una guerra militares deseaban determinadas informaciones de prisioneros enemigos.

¿Usted tiene idea de cómo obraban?

. Daban bastonazos…

. Empleaban la tortura física…

. Amenazaban con muchos años de prisión…

. Dejaban a los infelices pasar hambre…

. Mataban compañeros delante de ellos…

¡Nada de eso! Eran muy expertos.

Sabían que esas acciones violentas podrían desarrollar fuerte resistencia a sus preguntas o, peor, acabarían por matar a los prisioneros.

Obraban diferente.

Simplemente colocaban a cada uno de ellos aislados – un cubículo mal aireado, sin sanitario, oscuro, maloliente…

Allí estaban semanas, sin ningún contacto humano, ni incluso con los carceleros…

En poco tiempo, sin tener que hacer, ni con quien hablar, nada viendo o escuchando, los prisioneros se desorientaban y perdían la resistencia. Es muy fácil sacarles las informaciones.

La experiencia demuestra que, si no hay una disciplina en nuestro pensamiento, acabamos descontrolados, como un coche sin frenos. Por eso se acostumbra a decir:

Mente vacía es la forja del demonio.

La persona ociosa lentamente se envuelve con malos pensamientos y sentimientos negativos. Así, puedo decirle, sin miedo de errar, que el peor mal que puede alcanzarnos, en cualquier lugar, es el no saber que hacer.

Según la sabiduría popular, la ociosidad es madre de todos los vicios. Quien permanece inactivo siempre acaba haciendo lo que no debe.

Si usted desea el equilibrio y la paz manténgase ocupado.

Haga un trabajo, de cualquier naturaleza.

Nunca este ocioso.

Ejerza una actividad profesional.

De vueltas a la bola, piense en sus aptitudes, converse con los compañeros, con los monitores de la prisión, estudie alguna iniciativa.

En fin, muévase.

Algunas sugerencias:

. Artesanía.

. Juguetes.

. Adornos.

. Utensilios domésticos.

. Confecciones en cuerdas.

Las posibilidades son infinitas. Use su imaginación.

Observe que los mejores momentos de nuestra vida no se relacionan con descansos y tiempo libre, con hablar al aire. Nuestros mejores momentos son aquellos en lo que sabemos que hacer y nos concentramos en eso.

Richard Simonetti
Huyendo de la prisión
Traducido por R. Bertolinni

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.