Pensamientos de Descartes

Mas recientemente, en el siglo XVII de la era actual, el eminente pensador francés, René Descartes (1596-1650), centraba sus reflexiones en el ser inmaterial actuante en su organismo. Reconoció que el ser humano estaba formado de cuerpo y alma, dos principios completamente distintos, uno material y el otro espiritual, y que el pensamiento está relacionado a su yo espiritual. Tuvo, así, la percepción de su yo espiritual, independiente de sus atributos físicos, llegando a la famosa conclusión, todavía no contestada: «Pienso, luego existo».

Según él, el cuerpo se manifiesta a través de sus atributos físicos y el alma por el pensamiento y por la voluntad. Hay, sin embargo, una perfecta armonía entre ambos, como puede ser observado en las sensaciones y en los sentimientos, en que el alma recibe los estímulos de las impresiones corporales y, a su vez, la voluntad impulsa la dinámica del cuerpo.

Partiendo del reconocimiento de su propio yo, y plenamente convencido del potencial de la inteligencia humana, creyó en la posibilidad de sustituir la fe ciega por la razón y por la ciencia. En verdad, Descartes puede ser considerado un precursor del Espiritismo, pues hay alguna semejanza entre ciertos conceptos, como la expresión: «pienso, luego existo» y la afirmación de Allan Kardec, según la cual «el alma es un espíritu que piensa», como está en El Libro de los Espíritus ítem 460. Otro punto de convergencia es el de considerar que la fe debe estar basada en la razón y en la ciencia, concepto que se identifica con la «fe razonada» de Allan Kardec en el Evangelio según el Espiritismo, ítems 6 y 7. Existe, sin embargo, otro concepto según el cual para Descartes «la glándula pineal es el centro del alma», como está escrito en el libro Misioneros de la Luz de André Luiz, al analizar la hipófisis, como «glándula de la vida espiritual del hombre». Con todo, hay una diferencia muy grande entre las enseñanzas de esos dos insignes pensadores. René Descartes procuró evidenciar la existencia del alma teniendo por base su vida en la materia, y Allan Kardec analiza la vida del espíritu en la materia, teniendo por base su existencia como ser cósmico universal. Ese concepto del maestro lionés tiene una doble connotación: estudia el alma en la erraticidad, como espíritu, y en la vida biológica como ser encarnado, durante cierto periodo de tiempo.

La situación del espíritu de vivir en la Tierra, encarnado en un cuerpo físico, es tan solo una de las condiciones, como ser cósmico, de participar de la vida humana, aparte de conocer el mensaje de que «en la casa de mi Padre hay muchas moradas». (Juan 14,2).

Extraído del libro “Enfermedades del alma”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.