Lenguaje del perdón

“Repara en una vida de pruebas lo que a otro hizo sufrir en anterior existencia. Las vicisitudes que experimenta son, a su vez, una correlación temporal y una advertencia en cuanto a las imperfecciones que le cumple eliminar de sí mismo, a fin de evitar males y progresar para el bien.”

EL CIELO Y EL INFIERNO 1ª parte, Capítulo 5º – Item3.

La piedra bruta perdona las manos que la hieren, transformándose en pieza de estatua valiosa.

El barro soporta el fuego y perdona al alfarero, convirtiéndose en recipiente precioso.

La fuente no respetada perdona a quien le revuelve el lodo, ofreciendo agua cristalina después.

El grano de trigo aplastado perdona al agricultor que lo lanza al suelo, multiplicándose en muchos granos que enriquecen la mesa.

El hierro se deja doblar bajo altas temperaturas y perdona a los que lo modelan, construyendo seguridad y confort.

La Naturaleza todo perdona, transformando el mal aparente en bien real.

La pieza corrompida sobre el suelo es absorbida y renace en una nueva forma, vitalizando plantas y animales, como mensaje de perdón de la tierra.

Todo ama, todo perdona…

Perdona la mano que te ultraja, la boca difamadora que te calumnia, la mirada desprevenida que te disgusta, el espíritu que la enfermedad daña y que te persigue…

Perdonar es impositivo para cada hora y todo momento.

En el laboratorio somático que sirve de vehículo temporal al espíritu, el amor de Dios vibra en perdón y armonía como mensaje actuante y vigoroso, produciendo oportunidades y realizando tareas.

Aprende, así, a convertir el mal que te hacen en bien que puedas hacer.

Y, si fuera necesario volver al ofensor y de él nuevamente sufrir ultraje, recuerda que el Maestro preconizó el perdón indistinto e incondicional tantas veces como sean las ofensas.

Persevera en el trabajo con que la vida te honra la reencarnación, perdonando siempre y sin cesar, y despertarás, un día, después de todo dolor y toda sombra, más allá de la materia, libertado de las ofensas y de la muerte en el bendecido Reino de nuestro Maestro, perdonado y feliz…

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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