La existencia de Dios

Vamos a comenzar por el principio.

Vamos a iniciar nuestro viaje por el mundo de las ideas con el asunto principal, lo más importante, aquel que tiene mayor influencia en nuestra vida:

La presencia de Dios.

Es importante colocar a Dios en nuestro camino, incluso para que sepamos que hay una orden divina que necesita ser respetada.

¿Podemos probar que Dios existe?

¡Ciertamente!

¡Es muy fácil!

Basta recordar la Vieja lección de la Ciencia:

No hay efecto sin causa.

La ropa que usted viste, la cama donde duerme, las rejas que lo limita, el muro que lo separa de la calle tiene un autor. No surgieron de la nada. Alguien hizo todo eso.

Usted puede no estar muy satisfecho con ellos. No por eso puede negar que existen.

¿Y las estrellas moviéndose con tamaña perfección en el cielo que dejan maravillados a los astrónomos, quien es el autor?

¿Quién hizo la belleza de la flor, la sonrisa de un niño, el amor de madre, la grandeza del océano, el verde del campo, el azul del cielo?

Ese inventor incomparable, esa inteligencia suprema, muy por encima del hombre más capacitado, es Dios. Por eso es fácil demostrar su existencia.

Difícil. Imposible mismo, es probar que él no existe. Tendríamos que explicar como el Universo y la vida pueden haber surgido de la nada, o que de la nada brotaron las rejas que le retienen a usted o la ropa que viste o el colchón donde duerme.

Algunas preguntas:

¿Dios es bueno o malo?

¿Justo o injusto?

Tal vez usted tenga sus dudas…

Pero es fácil llegar a una conclusión acertada. Basta mirar para dentro de nosotros mismos.

Yo, usted, sus familiares, el compañero de celda, el carcelero, el director de prisión, todos los hombres, tenemos un gran deseo, que se acostumbra a llamar de anhelo. El anhelo de justicia y bondad. Tal vez usted esté en una presión porque en determinado momento de su vida no fueron justos ni bondadosos con usted.

Hay algo aún más importante:

Si piensa un poco notará que sus momentos más felices fueron aquellos en que practicó la justicia y la bondad.

Fueron cuando usted hizo lo que es justo y bueno.

Cuando abrazó a un pequeño….

Cuando ayudó a un necesitado…

Cuando atendió a un amigo…

Cuando consoló a un sufridor…

Cuando se negó a perjudicar a alguien…

Cuando cumplió lo que su conciencia mandaba…

Ahora, si somos hijos de Dios, si fuimos creados a su imagen y semejanza, como está en la Biblia, y si solo somos felices con la justicia y la bondad, ciertamente esas virtudes están presentes en Nuestro Padre Celeste.

Así, fácil comprender que:

Cuanto más nos aproximemos a Dios, más felices seremos, cuanto mayor nuestro empeño en ejercitar la justicia y la bondad.

***

Haga una experiencia:

Durante algunos días, intente ser justo y bondadoso con sus compañeros, con sus carceleros, con los guardas, con todas las personas que crucen su camino.

Durante algunos días, no discuta, no insulte, no reclame, no diga palabrotas…

Durante algunos días haga todo el bien que pueda y evite cualquier palabra o acción que perjudique a alguien.

Verá que grandiosa sensación de paz nacerá en su corazón.

Richard Simonetti
Huyendo de la prisión
Traducido por R. Bertolinni

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