Parábola del águila

Hubo una vez un hombre que, mientras caminaba por el bosque, encontró un águila, la llevó para su casa y la colocó en su gallinero, donde ella después aprendió a alimentarse y a comportarse como las gallinas. Un día, una persona que pasaba por allí le preguntó:

– ¿Por qué un águila, la reina de los pájaros, debería ser condenada a vivir en el gallinero como las gallinas?

– Después que le di comida de gallina y la eduqué para ser una gallina, ella nunca aprendió a volar. Replicó el dueño. Si ella se comporta como una gallina, no es más un águila.

– Pero, insistía la persona: Ella tiene corazón de águila y ciertamente podrá aprender a volar.

Después de hablar mucho sobre el asunto, los dos hombres concordaron en descubrir si eso sería posible. Cuidadosamente, el hombre tomó el águila en sus brazos y le dijo:

– ¡Usted pertenece a los Cielos y no a la Tierra. Bata bien las alas y vuele!

El águila, de momento, estaba confusa. No sabía quién era, y viendo las gallinas comiendo, se encaminó para juntarse con ellas. No conforme, él llevó el águila al día siguiente para el tejado de la casa e insistió:

– ¡Usted es águila. Bata bien las alas y vuele!

Pero el águila tenía miedo de lo desconocido, del mundo que ignoraba y volteó nuevamente hacia las gallinas. Al tercer día, el hombre se levantó bien decidido, sacó el águila del gallinero y la llevó hacia una montaña bien alta. Allá, le aseguró ser la reina de los pájaros, bien en lo alto y con firmeza le dijo nuevamente:

– ¡Usted es un águila. Usted pertenece al Cielo y no a la Tierra. Bata bien las alas y vuele ahora… vuele!

El águila miró el entorno, miró hacia el gallinero y hacia el Cielo. Aún no volaba… Entonces, él la levantó en dirección al Sol y el águila comenzó a temer. Lentamente abrió las alas y finalmente, con un grito de triunfo , levantó vuelo hacia el Cielo. Puede ser que el águila todavía recuerde a las gallinas con alegría, puede ser que todavía ocasionalmente retorne a visitar el gallinero. Pero, hasta lo que fue posible saber, nunca más volvió a vivir como gallina. Ella era un águila, aunque hubiese sido mantenida y domesticada como una gallina.

James Aggarey

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