Planeamiento

“La Doctrina Espirita transforma completamente la perspectiva del futuro. La vida futura deja de ser una hipótesis para ser una realidad.”

EL CIELO Y EL INFIERNO 1ª parte, Capítulo 2º – Ítem 10.

La obra del bien en que te encuentras empeñado no puede prescindir de planeamiento.

Ni el estudio demorado, en el cual aplicas el tiempo, huyendo de la acción. Ni la precipitación generadora de muchos fracasos.

Para obrar en el bien, muchas veces, cualquier recurso positivo se constituye material excelente de rápida aplicación. Sin embargo, el delineamiento en los servicios que deben avanzar por el tiempo tiene régimen prioritario.

La tierra abandonada para ser utilizada inicialmente recibe la visita del agrimensor que mide su extensión, estudia sus curvas de niveles, abriendo campo propicio a agricultores, constructores, urbanistas que modificaron su fisionomía.

El edificio suntuoso fue minuciosamente estudiado y estructurado en maquetas fácilmente modificables.

Hasta incluso la alimentación más humilde no ofrece la higiene, es casi siempre la cocción, a fin de atender debidamente al organismo humano.

La improvisación es responsable por muchos daños. Improvisar es recurso de emergencia. Programar para actuar es condición de equilibrio.

En las actividades cristianas que la Doctrina Espirita extiende al servidor es siempre convidado a un trabajo eficiente, pues que la realización no debe ser temporal ni precipitada, sino de modelo para atender con seguridad.

La caridad, de ese modo, no se descubre en la donación pura y simple, adquiriendo matiz directivo y salvador.

No solamente hoy, no solo ahora.

Hoy es circunstancia de tiempo en la dirección del tiempo sin fin.

Ahora es tránsito para mañana.

Planear-obrando es servir-construyendo. Por ese motivo ayudar es ayudarse, esclarecer significa esclarecerse y ayudar expresa ayudarse también.

Planifica todo lo que puedas hacer y que esté a tu alcance.

Estudia y examina, observa y experimenta, y resoluto, en el trabajo libertador avanza, obrando con acierto para encontrar más tarde, en la realización superior, la felicidad que buscas.

Para que el Maestro pudiese avanzar en el rumbo de la siembra de la Vida Eterna, en cuanto entre nosotros, en la Tierra, meditó días y noches, robusteciendo las propias fuerzas, sintiendo el drama y la aflicción de los espíritus, a fin de que, comenzando la trayectoria de amor, en los verdes paisajes de Galilea y en los frescos márgenes del Tiberíades no retrocediese ante la agresión y la impiedad que invistieron contra Su Apostolado, planeando y obrando, amoroso, hasta la muerte.

E incluso después, buscando los páramos de la Luz Inextinguible volvió, para los que quedaron en la retaguardia, el corazón generoso, encendiéndoles con la plenitud de la paz después de la victoria sobre ellos mismos.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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