Seamos hermanos

Seamos hermanos, dejemos los malos pensamientos, dejemos de pensar mal de los demás, dejemos de envidiar al prójimo, dejemos de hacer daño a los demás, con palabras mal sanas, con pensamientos poco cristianos, pues eso nos perjudica tanto cuanto a los demás perjudicamos también.

Sería todo mucho mejor si comenzáramos a comportarnos como cristianos, si nos alegráramos por la buena dicha de nuestros semejantes, si fuéramos felices porque nuestro semejante es feliz y si ayudáramos a los que sufren, entonces, este mundo sería un mundo feliz, sería el Reino que Jesús tanto decía. Lamentablemente, todavía estamos lejos de ser cristianos de verdad, de ser espiritas de verdad de tener el evangelio de Jesús bien en nuestros corazones.

Allan Kardec, el Apóstol del espiritismo, codificó las enseñanzas de Jesús para nuestro adelanto, nos enseñó que Jesús quiere que aprendamos y Jesús nos dejó la mayor de todas las enseñanzas:

-Ama a Dios por encima de todo, y a tu hermano como a ti mismo.

Si fuéramos así seriamos mucho más felices que ahora, pues veríamos a los demás como a nuestros hermanos, siempre tendríamos una sonrisa o un saludo de amistad para dar, pero lamentablemente eso no sucede, eso no acontece, pues siempre tenemos pensamientos de rencor apunto esperando que a la menor señal salga de dentro de nosotros.

Debemos de estar siempre en constante pensamiento en el bien, y seamos siempre obreros del Padre, tengamos nuestro corazón al servicio del bien, seamos buenos y humildes y alegrémonos por el bien ajeno y confiemos en el Padre, más teniendo siempre presente el Evangelio de Jesús, con la mayor instrucción jamás aportada, diciendo que si amas a Dios y amas a tus hermanos como a ti mismo, el Reino que Jesús prometió estará construyéndose dentro de ti mismo.

Espíritu Rafael.

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