Conducta afectiva

– ¿Cuál es la conducta afectiva entre las almas ennoblecidas?

– Cuanto más elevado es el grado de perfeccionamiento del alma, más reclamará de sí misma, espontáneamente, la necesaria disciplina de las energías del mundo afectivo, solamente empleándolas en el circuito de fuerzas en que se completa con el alma a la que se halla unida, o bien en la entrega a una tarea noble, a través de la cual opera la disipación de las cargas magnéticas de sus impulsos genésicos, transfiriéndolas al trabajo en que se proyectan su sensibilidad y su inteligencia. Eso sucede, en el plano físico, entre aquellos cuyo sistema psíquico ya se alejó suficientemente de las emociones vulgares, ligándose, en complementación ideal fluídica, con las almas hermanas unidas en matrimonio.

Interrumpida la alianza física en la esfera carnal por causa de la muerte, el hombre o la mujer, consagrados a la sublimación íntima, se asocian, casi siempre, a la compañera o al compañero en estado de viudez, en una constructiva simbiosis de acción, ya sea en el amparo a los hijos, aún necesitados de asistencia, o en la consagración a obras edificantes de solidaridad, dado que los Espíritus que verdaderamente se aman desconocen lo que sea el abandono o el olvido.

Atentos al mismo principio de perfeccionamiento, aquellos que se ajustan en matrimonio en el Plano Espiritual, intercambian sus propias fuerzas en un constante circuito energético, mediante el cual atienden amplias obras beneméritas con la creación mental de valores necesarios al progreso común y con la euforia permanente que el amor sublime les confiere. Pero, faltándoles la compañía, por medio de la cual se integran a los más altos ideales de perfeccionamiento y belleza, movilizan sus propias cargas magnéticas creadoras en servicio a la colectividad, con lo que se elevan más intensamente en la escala de la sublimación moral o, entonces –lo que es más frecuente–, tratan de olvidar sus propias posibilidades de mayor ascensión, solicitando posiciones ignoradas y humildes al pie de aquellos a quienes se entregan, a fin de ayudarlos en la ejecución de las tareas que les fueran asignadas o en pago de deudas que aún tienen pendientes con la Ley.

Uberaba, 28-05-1958.

Por el Espíritu Andre Luiz
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro «Evolución en dos mundos»

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