S.A.R. el Sermo. Sr. Príncipe de Asturias en el día de su Santo

Tu hermoso nombre al español recuerda
de otros reyes la gloria y poderío,
¡Plegue al Señor que al empuñar tú el cetro,
recobre España su esplendor perdido!

De Alfonso octavo, tengas la bravura.
que como Alfonso X dejes escrito,
tablas que sean la admiración del mundo,
como las Alfonsinas siempre han sido.

Que puedas presentar tantos bageles
como en tiempo feliz de Carlos quinto, (1)
y el pabellón triunfante de Castilla
flote de Gibraltar en los dominios.

No hallando valladar para tu arrojo.
En ti los españoles tienen fijos
sus ojos con amor; y de ti esperan
que serás padre y rey a un tiempo mismo;

Recuerda que tu madre cuando niña
sus pequeños zapatos dio a un mendigo,
que la vino a implorar atribulado,
para su desnudez, algún auxilio.

Niño era el demandante, y ella al verle
que llevaba los pies rojos de frío…,
Su regia planta le posó en la arena,
¡Y exclamó con placer…! ¡¡¡Ponte los míos!!!

El corazón que tiene esos arranques…
¡Cuán grande puede ser en su heroísmo!
Procura ver de cerca la miseria,
que a los reyes le marcan un camino.

Alfombrado de flores; y esas flores…
Ocultan muchas veces un abismo.
Costumbre inmemorial tienen los pueblos
cuando un Rey se presenta en sus recintos.

De presentarle flores solamente.
¿Y por qué no le muestra los espinos…?
¡Si sus ojos no ven más que placeres…!
¡Si no escuchan el eco de un gemido…!

¿Cómo han de consolar a los que sufren,
y han de compadecer lo que no han visto?
Guárdalo, Alfonso, en tu infantil memoria.
Procura ver las cosas por ti mismo.

Que nunca sabe el pueblo presentarlas;
(Más sabe murmurar que ese es su oficio)
La misión de los reyes en la tierra.

Es luchar con la fuerza del destino,
y mostrar en la lucha, que no en vano
tienen de la grandeza el poderío.
De una antigua ciudad, bajo los muros
que el tiempo y el progreso han destruido.

Donde una silla episcopal le brinda
al Santo Padre venerando asilo.
Mi voz ofrece en tu solemne día,
el recuerdo de un tiempo ya perdido;

Y el ensueño feliz de ese mañana…
La esperanza que alaga los sentidos,
de todos los que esperan que tú seas.
El que le des a España nuevo brillo.

(1) Carlos I de España y V de Alemania , conocido vulgarmente por Carlos V

Amalia Domingo y Soler

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