En agonía

“La certeza de un porvenir próximo más feliz, le sostiene y le anima y en lugar de quejarse, da gracias al cielo por los dolores que le hacen adelantar. Para el que solo ve la vida corporal, por el contrario, ésta le parece interminable y el dolor pesa sobre él con toda su fuerza.

EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. Capitulo 5º – Ítem 13.

Donde vas, donde te encuentres, enfrentas la agonía.

Anhelas por la paz, buscas seguridad, sin embargo, eres sorprendido a cada instante por el deshacer de tus sueños.

Programas elaborados por años a hilo, cuando puestos en ejecución, no resisten a las pruebas más humildes, y aflicciones sin nombre te pueblan la casa mental, arruinando la esperanza que anhelabas.

Aspiraciones acogidas en las manos de la ternura se cubren de augurios pesimistas, cuando supone haber llegado el momento de corporificarlas.

Aquí sorprendes el error como lengua de fuego purificador quemando la iniquidad del pasado.

Allí enfrentas la ofensa transformada en llaga viva, reparando la locura vengadora de ayer.

Más allá encuentras la desdicha aguardando, como lección necesaria, la bendición reparadora. Y concluyes, al fin, que la suma de los días presenta más inquietud que serenidad. Es porque todos somos espíritus endeudados con las Leyes Divinas en procesos renovadores, por el crisol de las reencarnaciones sucesivas.

Mientras el espíritu jornalea en la Tierra, en programas disciplinantes, no puede prever la experiencia con que el mañana le cobrará el tributo de la evolución.

Cuantos, pues, pueden atravesar las dificultades con el corazón dolorido pero alzado al amor, aunque preso, avanzan en la dirección de la libertad. No te reveles con las rudas pruebas.

Lo que hoy te falta significa desperdicio de ayer.

De lo que tienes necesidad, malbarataste.

La limitación que te oprime te corrige el exceso mal aplicado.

Lo que te detiene, detenías.

Alarga los ojos en la dirección de los horizontes infinitos y agradece a Dios la agonía que experimentas, pero en cuyos pasos aspirarás paz.

Reúne las fuerzas del coraje y únete de todo el corazón a los héroes silenciosos que sufren y trabajan infatigablemente, siguiendo con ellos en busca de la verdadera vida, ya que nadie hay, en la Tierra, rico o mendigo, que disfrute de paz integral, felicidad plena o desgracia total, en el actual estado evolutivo.

A pesar de los dolores que tengas y de las aflicciones que te perfeccionen, las Excelsas Manos están modelando en tu interior, para más tarde, la lira sublime que tocarás en armoniosas vibraciones, pasado el nivel en la bendecida escuela terrena de agonías.  

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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