¿Fe o razón?

Allan Kardec definió el Espiritismo como: “La ciencia que estudia el origen, la naturaleza y el destino del espíritu y sus relaciones con el mundo corpóreo”

Pedimos al querido lector que limpie la mente de cualquier idea preconcebida, a fin de que esta lectura sea hecha con absoluta exención de ánimo, sin cualquier tipo de preconcepto, porque aunque haya cualquier discusión filosófica o científica jamás será autentica, si fluye ideas o conceptos preestablecidos. Las tesis espiritas han sido desarrolladas, desde su codificación, en un aura de superstición y misticismo por los que las desconocen y/o tienen interés en actuar así. Sin embargo, y, a pesar de todo, son conceptos que vienen imponiéndose por la fuerza de su propia realidad. ¿Por qué entonces tanto rechazo a estas ideas? Es fácil entender. Si en todas las épocas, en la caminada de la ciencia, hubo siempre momentos de granítico rechazo a nuevas ideas, principalmente cuando venían a desestructurar antiguos paradigmas, ahora no podría ser diferente. ¿Por qué en los medios no divulga lo que la ciencia viene confirmando con relación a diversos conceptos espiritas? Por qué solo le interesa lo que da «ibope». (Instituto Brasileiro de Opinião Pública e Estatística)

Cuando se trata de fenómenos ella está a puestos, pero cuida de ignorar lo que hay por detrás de ellos, por ser informaciones que fatalmente cambiarían los más importantes paradigmas del mundo cristiano. Más allá de eso irían a contrariar fuerzas extraordinarias, tales como, ideas enraizadas en el psiquismo colectivo occidental y las propias estructuras de las organizaciones religiosas. ¿Sin embargo, cuantas personas huyen de sus religiones por los entrechoques de la fe con la razón, pero no consiguen dejar de ver a Dios en la grandiosidad del universo, sentirlo en la inmensidad de los océanos, en la figura impresionante de las cordilleras heladas, así como en las cosas más sencillas como la ordenada labor de las hormigas?

Solo les falta la explicación correcta sobre todos esos mecanismos para que la razón pueda unirse a la intuición y abrirse a la plenitud de la fe, sin perplejidades ante las incoherencias hasta entonces encontradas. No es nuestra intención intentar convertirlo al Espiritismo, querido lector, pero colocar a su disposición conocimientos que cambian enfoques, dan nuevos y más jubilosos objetivos a la vida y, encima de todo, informaciones y esclarecimientos que pacifican el alma con relación a sí mismo, a la vida y a Dios. Son informaciones que dan nuevo aliento, nuevas perspectivas, renuevan mentalidades, modifican conceptos, proporcionando infinito bienestar, ya que muestran los justos porqués de todas las cosas, en los perfectos mecanismos que rigen el universo, la vida y la evolución de todo para niveles siempre más perfectos, más agradables, más bellos.

No se trata de alguna nueva religión, nacida de la cabeza de alguien, son conocimientos que fueron traídos por espíritus evolucionados a través de la mediúmnidad y codificados por Allan Kardec a partir de la mitad del siglo diecinueve. Si pensamos en la cuestión religiosa con más libertad mental, sin preconceptos, podemos concluir que el futuro de las religiones está en la religiosidad y no en los formatos religiosos, porque es obvio el hecho de no existir una religión cierta, verdadera o legitima, porque en las centenas de religiones existentes hay sinceridad, hay verdad, hay Dios, pero con interpretaciones distintas. No se puede entonces decir que tal o cuál es la verdadera. Todas lo son, desde que su meta sea la búsqueda del divino y con ella, el crecimiento interior del ser.

Jesús enseñó el código de conducta adecuada a toda la humanidad, y la Doctrina Espirita esclarece en cuanto a los mecanismos de la vida y de la evolución. No hay jerarquías en el Espiritismo. ¿Para qué intermediarios entre la criatura y el Creador, intermediarios esos tan imperfectos como los demás? En las enseñanzas de Jesús, El siempre colocó cada cual como el único responsable por sí mismo, no por favores de cualquier naturaleza, sino solamente por las actitudes, omisiones y acciones experimentadas en lo cotidiano. El Espiritismo, con su formidable lógica, puede ser considerado también como la ciencia del bien vivir.

Extraído del libro » Nosotros y el Mundo Espiritual»

Autora: Saara Nousiainen

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.