102 Décima clase. ESPÍRITUS IMPUROS

– Son propensos al mal y lo hacen objeto de sus maquinaciones. Como espíritus dan consejos pérfidos; promueven la discordia y la desconfianza, y, para engañar mejor, toman todas las apariencias. Se apoderan de los caracteres bastante débiles para seguir sus excitaciones, a fin de arrastrarles a su perdición, y están satisfechos cuando consiguen retardar su progreso, haciéndoles sucumbir en las pruebas que sufren.

En las manifestaciones se les conoce por su lenguaje, pues la trivialidad y la bajeza de las expresiones, así en los espíritus, como en los hombres, es siempre indicio de inferioridad moral, sino intelectual. Sus comunicaciones descubren la bajeza de sus inclinaciones, y si intentan desorientar hablando sensatamente, no pueden sostener el ardid por mucho tiempo y concluyen por poner claro su origen. Ciertos pueblos los han considerado como divinidades maléficas, y otros los designan como los nombres de demonios, genios malos y espíritus del mal.

Los seres vivientes en quienes encarnan, son dados a todos los vicios que engendran las pasiones viles y degradantes, tales como: el sensualismo, la crueldad, la maulería12, la hipocresía, la codicia y la sórdida avaricia. Hacen el mal por el placer de hacerlo, sin motivo la mayor parte de las veces, y por aversión al bien escogen casi siempre sus víctimas entre las personas honradas. Cualquiera que sea el lugar social que ocupen, son azote de la humanidad, y el barniz de la civilización no los libra del oprobio 13y de la ignominia.

12 Según la RAE: De maulero. 1. f. p. us. Trampa, artimaña o artificio para engañar.13 Según la RAE: Del lat. opprobrium. 1. m. Ignominia, afrenta, deshonra.

Allan Kardec

Traducido por José María Fernández Colavida
Extraído del “Libro de los Espíritus”

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