Tesoros de amor

A la medida que el tecnicismo modifica la faz de la Tierra, imprimiendo un glorioso periodo, concluyen altas expresiones de los sentimientos, en el centro de los afectos humanos. Aquí, la industria del “presente” asfixia los nobles impulsos, todo reduciendo al mercantilismo, donde el amor puede ser valorizado por el precio de la mercadería.

Allí, las paredes del cronometro aprietan las calles de la amistad y los actos de entendimiento fraterno se reducen a una palabra, conteniendo significados de ocasión.

Más allá, la codicia y el favoritismo asesinan las manifestaciones del orden, y el nombre del progreso inutilizan hombres que se esfuerzan exhaustivamente o se paralizan, lentamente, en el comodismo. Nadie puede perder la ocasión en el juego social.

No se dispone de tiempo para “sentimentalismos”. Los simulacros de amor y respeto, consideración y reconocimiento son encontrados en las salas modernas de los “magazines” que se encargan de encaminarlos protocolarmente al precio de una tasa simple…

Todo sentimiento que se desea exteriorizar depende del dinero. El dinero que es siervo se hace verdugo y siendo fuente de crecimiento social se convierte en implacable látigo que desprecia a la humanidad. Hay, sin embargo, otros medios de expresar el canto de ternura del alma en las tazas relucientes del afecto.

Tesoros de amor, si, todos tenemos para ofrecer.

Una sencilla tarjeta escrita es una verdadera gema preciosa dirigida a un ser querido.

Una frase señalada por la música de la esperanza puede ser considerada una dirección delicada a quien merece cariño.

Dos palabras de cordialidad en una visita personal ofrecen calor humano a quien se estima y está a solas.

Una oración en conjunto, al lado de un lecho donde sufre un afecto fraternal, es ofrenda valiosa y especial…

Y la sonrisa gentil, el pensamiento generoso, el apretón de manos cordial, la atención ofrecida en una charla, el silencio discreto, la postura educada son, igualmente, regalos que transcienden las adquisiciones vendidas que tienen el sabor puro y simple de “deber social”.

No te dejes corromper en la tempestad loca del tiempo “sin tiempo”.

Siempre puedes hacer algo personal, intransferible, señalado por la vibración de tu emotividad.

En la tarea espirita donde respiras, honrado, aplica esos tesoros en la destrucción de la siembra negativa.

Respeta al ausente;

Perdona al ofensor;

Sea tuya el regalo de la abnegación;

Haz el trabajo que otros desconsideran;

Ora por el ingrato;

Se más generoso con el exigente…

La felicidad del cielo comienza en el suelo donde reposa la escalera de ascensión espiritual.

En los detritos se oculta la vitalidad para el vegetal…

Honrado en la casa de Simón por la mesa llena y la presencia de hombres de destaque, el Señor se dejó conmover por las lágrimas de la mujer sufridora que lavaba sus pies, mientras los secaba con sus cabellos. Era el único tesoro allí que no costó monedas, reflejando en toda su grandeza el arrepentimiento del error y la sed de amor.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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