Paz con Jesús

Constantemente vivimos el día a día con preocupaciones, y con pensamientos de todo tipo. Realmente al cabo del día hemos tenido miles de pensamientos distintos, eso sucede, porque no tenemos disciplina en nuestro interior.

Tantos pensamientos, tantos, y tan distintos, todo ello nos va agotando la mente, y las fuerzas, y lo peor, es que todos esos pensamientos, si no procuramos tenerlos sanos, entonces, tendremos obsesión, que es cuando otros pensamientos se unen a los nuestros, cuando espíritus que han abandonado la materia se unen a nuestra mente. Pues espíritus que están deprimidos, ellos, buscarán a otros que estén igual, pues así, se sienten comprendidos, espíritus que cuando estaban encarnados tomaban alcohol, buscarán ahora que son espíritus, a encarnados que beban alcohol, pues de esa manera es como si continuaran bebiendo, y así con todo, fumadores y otros vicios, y todo eso hay una interconexión por el pensamiento. Por esta razón debemos tener siempre cuidado con lo que pensamos, pues todo pensamiento tiene una respuesta rápida.

Vivimos en un mar de pensamientos distintos, dependiendo de lo que pensemos estaremos en ese mar, en lo más profundo o en lo más elevado, por ello Jesús nos advirtió que debíamos tener cuidado con el pensamiento: Orad y vigilad. Es ahí donde nos advierte del problema, la oración es siempre buena y nos ayuda a permanecer nuestra mente en regiones más elevadas, y la vigilancia es que en cualquier momento podemos tener pensamientos malos, es ahí donde debemos orar al Padre. Toda oración es necesaria, aprendamos como Jesús lo hacía, como Jesús oraba al Padre siempre y como Él nos enseñó con el «Padre nuestro».

Importante es que oremos, no permitamos que pensamientos malos aniden en nuestra mente, trabajemos para que en todo momento nuestra mente, nuestro pensamiento, esté siempre en franjas de pensamientos más elevado. Es por eso muy importante tener a Jesús presente y orar a nuestro Padre como Él lo hacía.

Acostumbrémonos a orar, a conversar con Jesús o con el Padre, a tener una unión muy especial donde nuestra mente, nuestro pensamiento ascenderán a regiones donde podremos respirar paz y amor. Trabajemos en eso, tangamos siempre presente y oremos en cuanto nuestra mente se encuentre perturbada y oremos en todo momento, en los días buenos dando gracias por ello, y en los días malos, dando gracias por los días malos, dando gracias por la oportunidad de aprender.

Confiemos en el Padre, y aprendamos de Jesús.

Espíritu Rafael

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