Cooperemos fielmente

“Pues somos cooperadores de Dios” -Pablo (I corintios, 3:9)

El Padre es el Supremo Creador de la vida, pero el hombre puede ser fiel cooperador de Él.

Dios visita a la criatura por la propia criatura.

Almas encerradas en sí mismas se declararon incapaces de realizar servicios nobles; afirmándose empobrecidas o incompetentes.

Existen compañeros que llegan al disparate de proclamarse tan pecadores y tan malos que se sienten inhabilitados para cualquier especie de cooperación sana en la obra cristiana, como si los deudores y los ignorantes no necesitasen trabajar en su propia mejoría.

Las puertas de la colaboración con el divino amor, sin embargo, permanecen constantemente abiertas y cualquier hombre medianamente razonable puede identificar la llamada para el servicio divino.

Cultivemos el bien, eliminando el mal.

Hagamos luz donde la tiniebla domine.

Llevemos armonía a las zonas en discordia.

Ayudemos a la ignorancia con el esclarecimiento fraterno.

Sea el amor al prójimo nuestra base esencial en toda construcción en el camino evolutivo.

Hasta ahora hemos sido una molestia a la economía de la vida. Hijos perdidos ante la Alta Divinidad, hemos desperdiciado preciosas energías en numerosas existencias, desviándolas hacia el terreno oscuro de las rectificaciones difíciles o de la cárcel expiatoria.

Nos parece, por lo tanto, según los conocimientos que poseemos, por aumento de misericordia, ya es tiempo de cooperar fielmente con Dios, en el desempeño de nuestras humildes tareas.

Espíritu Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro «Viña de Luz”

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