Cuenta particular

«¡Ah! ¡Si tú conocieses también, al menos en este tu día, lo que a tu paz pertenece!» —Jesús. (Lucas, 19:42.)

La exclamación de Jesús, junto a Jerusalén, se aplica mucho más al corazón del hombre templo vivo del Señor que a la ciudad de orden material, destinada a la ruina y a la desagregación en los sectores de la experiencia. Imaginemos lo que sería el mundo, si cada criatura conociese lo que le pertenece a la paz íntima.

En virtud de la casi general desatención a ese imperativo de la vida, es que los hombres se empeñan en dolorosas dificultades, asumiendo escabrosos débitos. Prestemos atención hacia la asertiva del Maestro al menos en este tu día.

Estas palabras nos convidan a pensar en la oportunidad del servicio que disponemos presentemente y a reflexionar en los siglos que perdemos; nos compelen a meditar en cuanto a la oración de trabajo, siempre abierto a los espíritus diligentes.

El hombre encarnado dispone de un tiempo glorioso que es provisoriamente de él, que le fue proporcionado por el Altísimo en favor de su propia renovación. Es necesario que cada uno conozca lo que toca a la tranquilidad individual. Guarde cada hombre digna actitud de comprensión de sus propios deberes y los fantasmas de la inquietud estarán alejados.

Cuide cada persona de lo que se le refiera a la cuenta particular y dos tercios de los problemas sociales del mundo surgirán naturalmente resueltos. Repara las pequeñas exigencias de tu círculo y atiéndelas, en favor de ti mismo. No caminarás entre las estrellas antes de trillar las sendas humildes que te competen.

Espíritu Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro «Pan nuestro»

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