Los tres amores

Una joven bella y pura
dejó el monasterio santo,
piensa encontrar la ventura
de ese mundo en la locura
donde solo hay mares de llanto.

Mil rendidos amadores
su cariño le han jurado.
le cantan trovas de amores
más vemos tras esas flores
un áspid emponzoñado.

Si te interesa lector
la historia de ella saber,
síguenos pues sin temor;
y oirás cántigas de amor
en un mundo de placer.

En ti adoro, niña hermosa
tu sonrisa angelical,
y tu frente candorosa,
y de tus labios de rosa
quiero un beso virginal.

¿Por qué tu dulce mirada
pierde su grata expresión
y en mí la fijas airada?
¿Sin duda niña adorada
no comprendes mi ambición?

Ves esa estrella brillante,
envíale un beso de paz,
y la brisa murmurante
le dejará en mi semblante
en su caricia fugaz.

Yo te ofrezco esa ternura
esa afección escondida,
esa suprema dulzura;
esa célica ventura
que es la gloria de la vida.

Amor intelectual
por el alma comprendido,
es cariño inmaterial;
es fantástico ideal
en las auras sostenido.

Hoy dejo, hermosa, tus lares;
y en orillas apartadas
a ti serán mis cantares
que repetirán los mares,
en sus ondas azuladas.

Veré tu sombra ligera
en la sutil mariposa,
que vaga por la ribera,
y te miraré hechicera
en el cáliz de la rosa.

Quédale adiós; el destino
hoy nos separa… ¡Hay de mí!
En mi escabroso camino
yo guardará ángel divino,
un recuerdo para ti.

Eres mujer modelo de hermosura
tu mirada volcánica embriaga;
realidad de mis sueños de ventura
incitativa y seductora maga;
¡Cuán triste se desliza tu existencia…!

Estás sola en el mundo sin amparo,
a merced de la suerte y su inclemencia,
en el mar de tu vida no hay un faro.
Tú no sabes, mujer, cuanto es hermoso
el vivir adormecida en los amores.

¡Disfruta el alma celestial reposo;
desparecen fatigas y dolores!
¿Quieres gozar la célica ventura
de amar con frenesí, de verte amada,
y engalanar tu mágica hermosura
con una esplendidez por mi creada?

Si tienes ambición, si quieres oro,
oro pondré a tus plantas, vida mía;
aunque sé que es tu amor rico tesoro
que ningún soberano pagaría.
Si ese mundo falaz, en su locura.

Te dice alguna vez que estás perdida.
Que dejar no debieras la clausura
donde deslizara sin pesar tu vida…
Mírale con desdén, dile orgullosa,
que desprecias sus dardos punzadores;
que es tu existencia plácida y dichosa,
que la ilumina el sol de los amores.

Vegetar abatida en padeceres,
es bien triste por Dios, amada mía:
¡Ven hermosa a ese mundo de placeres
donde reina el amor y la alegría!
“Es tan dulce tu mágica mirada…
Que no debiera contemplar el mundo,
al pie de los altares prosternada
ofrécele al Señor tu amor profundo.

¿Qué es el amor del hombre? Un
soplo… Nada
Leve polvo no más y cieno inmundo.
Para encontrar aquí tan solo enojos
fija en el cielo tus hermosos ojos.

¡Admiración me inspira tu hermosura…!
¡Nada es más bello que tu noble frente!
y un mundo de placeres y ventura
te pudiera brindar mi amor ardiente;

Más pasará mañana esa locura,
me serás blanca flor indiferente,
llorarás tu ilusión desvanecida.
Y yo no quiero envenenar tu vida.

“La joven encantadora
que tanto amor inspirara
a su lado la llamara
en su clemencia el Señor.
Los que amantes admiraron
su angelical hermosura,
en su helada sepultura
vierten lágrimas de amor”

Mi ruego puro y ferviente
lleve en sus alas la brisa
a tu mansión esplendente:
¡Era mi mundo tu frente!
¡Y mi vida tu sonrisa!

Duerme mujer en paz: tú no has vivido,
en aras del deber sacrificada.
Tu lánguida existencia has consumido:
Tu triste sueño se extinguió en la nada.
disfruta hermosa del eternal reposo
mientras los hombres lloran tu partida;

Aunque el mundo falaz y veleidoso
en su giro inconstante, pronto olvida.
En tu retiro santo y silencioso
se extinguen los tormentos de la vida.
¡Hoy solo queda de tu triste historia…
Un ensueño de amor en mi memoria!

Amalia Domingo Soler

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