Pluralidad de mundos

55 ¿Están habitados todos los globos que circulan en el espacio?

«Sí, y el hombre de la tierra dista de ser, como lo cree, el primero en inteligencia, en bondad y en perfección. Hay, sin embargo, hombres muy vanidosos que imaginan que este pequeño globo tiene el privilegio exclusivo de tener seres racionales. ¡Orgullo y vanidad! Se figuran que Dios creó el universo para ellos solos.»

Dios ha poblado los mundos de seres vivientes, que concurren todos al objeto final de la Providencia. Creer que los seres vivientes están limitados al único punto que habitamos en el universo, equivaldría a poner en duda la sabiduría de Dios, que no ha hecho nada inútil y que ha debido asignar a esos mundos un objeto más grave que el de recrear nuestra vista. Nada, por otra parte, ni la posición, ni el volumen, ni la constitución física de la tierra, puede inducir a suponer racionalmente que tenga el privilegio de estar habitada con exclusión de tantos miles de mundos semejantes.

56 ¿Es la misma la constitución física de los diferentes globos?

«No; no se parecen en manera alguna.»

57 ¿No siendo la misma para todos, la constitución física de los mundos, se deduce de ello una organización diferente para los seres que lo habitan?

«Sin duda, como entre vosotros los peces son hechos para vivir en el agua y las aves en el aire.»

58 ¿Están privados de la luz y de calor los mundos más distantes del Sol, ya que éste les aparece como una estrella?

«¿Creéis, pues, que no hay más orígenes de luz y de calor que el sol, y no contáis para nada con la electricidad que, en ciertos mundos, llena funciones que os son desconocidas, y que es mucho más importante que en la tierra? Por otra parte, nadie os ha dicho que todos los seres sean de la misma manera que vosotros y por órganos formados como los vuestros.»

Las condiciones de existencia de los seres que habitan los diferentes mundos deben ser apropiadas al medio en que están llamados a vivir. Si nunca hubiésemos visto peces, no comprenderíamos que hubiera seres que pudiesen vivir en el agua, y así sucede en los otros mundos que contienen sin duda elementos desconocidos para nosotros. ¿No vemos en la tierra que las largas noches polares son iluminadas por la electricidad de las auroras boreales? ¿Y es nada imposible que en ciertos mundos la electricidad sea más abundante que en la Tierra, y que desempeña en ellos funciones generales, cuyos efectos no podemos comprender? Esos mundos pueden, por lo tanto, contener en sí mismos los orígenes de calor y de luz necesarios a sus habitantes.

Allan Kardec

Traducido por José María Fernández Colavida
Extraído del “Libro de los Espíritus”

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