Cuerpo y alma

Atentos al imperativo de la elevación espiritual, conviene destacar tanto las necesidades del cuerpo, como las del alma…

Procuras odontólogos eminentes para el tratamiento dental.

Urge al mismo tiempo, primorear la palabra a fin de que el verbo no se nos haga látigo en la boca.

Consultas oculistas y otorrinolaringólogos diversos para rectificar los desequilibrios de los ojos y de los oídos.

En las mismas condiciones es forzoso aprender a oír y ver constructivamente para que el mal no nos destruya las plantaciones de concordia y esperanza.

Buscas el ortopedista para el socorro a los pies cuando están desajustados. Imperioso igualmente orientar los propios pasos en la dirección del bien.

Solicitas amparo al cardiólogo para sanar desaciertos del campo circulatorio. De igual modo es preciso sublimar los impulsos del corazón.

Contratas el servicio especializado de costureras y sastres para que te aseguren la presentación personal en el nivel adecuado a la distinción y a la limpieza. Es necesario de la misma suerte, que vayamos a perfeccionar expresiones y maneras en el trato con los demás.

El celo debido a las situaciones y apariencias del cuerpo es igualmente aplicable a los obstáculos y problemas del alma si nos proponemos construir nuestra propia felicidad. Comprendamos que liquidar manifestaciones de cólera o rudeza, crueldad o impertinencia será siempre trabajo de control y de educación.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Coraje”

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