Sinceridad

“Por lo demás, no es bueno contradecir bruscamente los prejuicios; éste sería el medio de no ser escuchado: por esto los Espíritus hablan muchas veces según la opinión de aquellos que les escuchan con el fin de conducirles poco a poco a la verdad. Apropian su lenguaje a las personas, como tú mismo lo haces si eres orador un poco hábil.”

LIBRO DE LOS MÉDIUMS 2ª parte, Capítulo 27º – Ítem 301 (3ª)

En nombre de la verdad no apliques la palabra contundente sobre la debilidad de aquellos que caminan desequilibrados a tu lado.

A pretexto de servir a la causa del Bien, no derrames espinos por la senda donde sigue tu prójimo, intentando, de esa forma, ser coherente con las propias convicciones.

Hablando en nombre del ideal que acoges, evita la exposición petulante de los conocimientos que un día te confirieron; presentándolos a los oyentes con la simplicidad que agrada y sin la pretensión de emitir el último concepto.

Justificando tu manera saludable de vivir, no te hagas desagradable compañía, usando, indiscriminadamente, la palabra brusca y el argumento intolerante, la expresión deprimente y la frase impiedosa en relación a aquellos que aun no pueden seguir tus pasos.

Procurando libertar tu alma del error, no intentes esclavizar a tus caprichos de pensamientos cuantos no tienen posibilidad de volar contigo en la ampliación del conocimiento.

En las observaciones que haces, no te olvides que no todos los seres se encuentran preparados para oír tus reprensiones, incluso cuando son coronadas de las mejores intenciones.

Procurando ayudar, no te detengas, solo, en el descubrimiento de la herida; utilízate de la sencilla guata de algodón y cubre la enfermedad con medicación balsámica.

 No te olvides de que la verdad, semejante a la moral penetra, lentamente, encendiendo luces en la oscuridad y venciendo tinieblas sin precipitación en gritos, generalizándose, poderosa.

Muchas veces se sirve mejor a la verdad, callando la palabra ofensiva y perturbadora que nunca edifica.

Saber y silenciar, recibir y guardar, escuchar y retener son manifestaciones que contribuyen más para la campaña de esclarecimiento que exponer la verdad a gritos, junto a las almas que no se encuentran preparadas para la renovación.

¡Sinceridad!

Cuantas veces en tu nombre se destruye, se aplasta, se desanima y se persigue, creyendo servir a la honra y al bien. Por eso mismo, labra tu campo, hermano mío, siembra la bondad y la luz y, siendo sincero contigo mismo, sirve al ideal del Cristo en la humanidad entera, ayudando, sin cesar, a cuantos caminan por tus veredas.

¿No será esto, tal vez lo que Jesús hace con nosotros?

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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