Los caminos hacia los mundos de luz están solitarios

-Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad:

Los caminos que desde la Tierra conducen a los mundos de luz se encuentran solitarios por falta de caminantes. Vosotros, hermanos queridos, que aspiráis a caminar por ellos, no os guieis por los de abajo ni por los de arriba; tampoco por los de la derecha ni por los de la izquierda. Vosotros tenéis que conduciros por sí mismos de acuerdo con las verdades que tenéis asimiladas. Deberéis marchar por el camino que os señala vuestra conciencia, la cual os dice que debéis sacrificar todo lo que os halague y envanezca: orgullo, vanidad, riqueza, poder…

Vosotros tenéis que sentir íntimamente los dolores de la humanidad doliente, que clama por una vida más humana y más justa; por una vida a la que se va haciendo acreedora por sus sufrimientos y por lo mucho que viene sobrellevando en esta prueba tan penosa. La vida en la Tierra tiene que metamorfosearse para que los hombres lleguen a conocerse y amarse, y esto llegará cuando la evolución esté ultimada cuando los privilegios estén derrocados.

¿Qué cuándo se realizarán estas cosas? En el dedo del Padre Todopoderoso está ese momento. Nosotros vislumbramos que se aproxima, pero ignoramos el día y la hora. ¡No os quepa duda que se cierne sobre vuestro mundo ese momento! el reloj de la eternidad se distingue un punto luminoso! ¡El horario se aproxima a él! Para cuando llegue ese día habrán desaparecido los homicidios en esta tierra. Esta parte de la humanidad que así viene obrando, porque no se ve satisfecha de sangre debido a que aún conserva vestigios instintivos de lo que fue, tendrá que superarse y desechar sus criminales inclinaciones, so pena de tener que volver a reiniciar el camino con espinas aún más punzantes.

Vosotros y los que os habéis adelantado un poco, que habéis hallado el camino recto que conduce a los mundos de luz, no os desviéis de él, no os dejéis arrastrar por las pasiones malsanas que anidan en la mayoría de los pechos. Seguir sin desviaros, amando perdonando incluso a vuestros enemigos. Para haceros grandes en esencia tenéis que practicar, en todas sus formas, la doctrina noble y excelsa que conocéis. Ella os conducirá, si vosotros os dejáis llevar por sus consoladoras enseñanzas, a escalar los peldaños hacia un mundo mejor, y este mundo pudiera ser el mismo que habitáis, una vez transformado y purificado.

Continuar reuniéndoos, no lo perderéis. Ganaréis en satisfacciones hermandad más de lo que vosotros podéis creer.

Amaros los unos a los otros y no dejar de practicar, tanto en público como en privado, las virtudes del Grande de los Grandes: las virtudes del Maestro JESUS.

Quedaros con Dios y que Su paz no os falte.

Jaén, 13 de mayo de 1979
Extraído del libro “Desde La Otra Vida”

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