Genética

1-Investigadores americanos consiguieron establecer una relación directa entre la tendencia al suicidio y los bajos niveles de serotonina en el cerebro, la sustancia responsable de la sensación de bienestar. No es una negación de la tesis espírita, que sitúa el asunto en el área de las tendencias del Espíritu y en las influencias espirituales?

Siendo el periespíritu, como comentamos, el modelo organizador biológico, que preside los fenómenos físicos, podemos decir que los niveles de serotonina en el cerebro de alguien obedecen no a simples factores hereditarios, sino a su condición espiritual.

2-¿Y cómo quedan las leyes de la herencia?

Ellas funcionan, invariablemente, en relación al color de los ojos, de la piel, a la estructura ósea… Sobre los detalles, relacionados con salud o enfermedad, limitaciones o exuberancia física, dependen del Espíritu.

3-¿Se trata de algo planeado?

Puede ser, pero, aunque no exista un plan, determinadas características son impresas en el cuerpo físico, atendiendo a leyes de automatismo psicobiológico, de conformidad con las necesidades del reencarnante.

4-En el caso de la serotonina, el hecho de haber más o menos producción en el cerebro y, consecuentemente, más o menos bienestar, ¿no depende, entonces, de factores físicos que interfieren en la formación del cerebro?

Depende, sí, pero teniéndose en consideración que ellos no surgen a partir de una aleatoria composición genética, sino de la condición del Espíritu reencarnante, de su pasado y de las experiencias que desarrolló.

5-Supongamos que el Espíritu traiga determinadas perturbaciones, conservando una ausencia de iniciativa y la tendencia al acomodamiento…

Favorecerá la modelación de una estructura cerebral con producción de bajo nivel de serotonina, obedeciendo no a factores aleatorios, genéticamente, sino a factores espirituales, envolviendo su condición de heredero de sí mismo, de aquello que fue en el pasado. El nivel de serotonina será siempre la consecuencia de su comportamiento pasado, nunca la causa de su comportamiento presente o de su vocación para el suicidio.

6-Todavía con relación al suicidio, hay casos en que varias generaciones de una familia se envuelven con el suicidio. ¿No hay ahí una influencia genética?

Hay una afinidad espiritual. Espíritus que tienen esa tendencia, unidos en la carne para experiencias redentoras, guardan la tendencia para la fuga, de la misma forma que podemos tener en una misma familia, en varias generaciones, el nacimiento de artistas, allí reunidos no por hereditariedad, sino por afinidad musical.

7-¿Será posible al individuo que trae un bajo nivel de serotonina, favoreciendo ideas de auto-aniquilamiento, fruto de sus limitaciones espirituales, revertir esa situación?

Dios nos faculta el libre albedrío, con el cual podemos cambiar las situaciones de nuestra vida, incluso las ideas de auto-aniquilamiento porque nadie nace para ser suicida. En cuanto a los bajos niveles de serotonina en el cerebro, hay tratamientos médicos con buenos resultados, desde que el paciente tome conciencia de que está apenas tratando una serie de efectos. Es preciso atacar las causas de esa tendencia, que residen en el Espíritu, buscando una existencia activa y pautada en los valores del Bien y de la Verdad.

8-Digamos que él no lo consiga y acabe por suicidarse. ¿Habrá atenuantes, teniendo en cuenta el problema de la serotonina?

Puede haber ese atenuante pero, por otro lado, el agravante de no haberse esforzado por cambiar la situación. Hay que partir del principio de que el espíritu no reencarnó con supuesto karma del suicidio y, sí, con el compromiso de vencer sus tendencias inferiores.

Richard Simonetti

Extraído del libro «Suicidio todo lo que usted necesitas saber…”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.