Glorias y mediúmnidad

“No creáis que la facultad medíanímica se haya dado para corregir sólo a una o dos personas, no; el fin es más grande: se trata de la Humanidad. Un médium es un instrumento muy poco importante como a individuo.”

LIBRO DE LOS MÉDIUMS 2ª parte, Capítulo 20º – Ítem 226 (5.a).

Desde tiempos inmemoriales la competición va ofreciendo a los triunfadores la corona de gloria con que estos se destacan en la comunidad.

Glorias de la dominación violenta – gloria del poder exagerado.

Glorias que se manifiestan como aliento venenoso de orgullo desmedido, adornadas de alas relucientes, medallas vistosas y condecoraciones pomposas.

Glorias que nacen en ríos de sangre y glorias que surgen en las espinas de la calumnia.

Glorias por la posesión que se aprisiona en cofres muertos donde la usura se encova acompañada por la insensatez.

Glorias de la perversidad y del crimen que permanecen ocultos bajo máscaras abrochadas a caras carcomidas por la enfermedad moral.

Glorias del aplauso popular, transitorio y engañador, y glorias del destaque social que se marchita bajo la sonrisa de la ilusión.

Las Academias ofrecen las glorias que se cristalizan en la prepotencia de la cultura y en la dominación de la inteligencia.

Los estadios glorifican a sus héroes de un día.

Glorias y triunfos en todo lugar.

Laureles a los que sistematizan directrices para la vida en los conciertos sociales y triunfos que guardan sus voces en el silencio cruel de las preocupaciones sin palabras.

Éxitos que, sin embargo, no siguen más allá del túmulo.

El cristiano no disfruta de los premios y de las glorias inmediatas. Siervo del Cristo, en su Modelo y Guía ve la más alta expresión del servicio que le cabe realizar.

Si te candidatas a la mediúmnidad, en el servicio con Jesús, renuncia a cualquier gloria o a los engañosos florilegios de la existencia, porque caminarás por la senda de espinos, pies sangrando y manos heridas, corazón azotado, sin oídos que escuchen y entiendan tus llamadas mudas…

Soledad y abandono muchas veces para que el ejercicio del deber florezca el amor en tu corazón, en favor de los abandonados y solitarios.

Apostolado de silencio, culto del deber, autoconocimiento – he aquí el camino de la gloria mediúmnica, a través de cuya senda encontrarás, en el país del alma encarnada, los sentimientos puros que te ofrecerán los filtros para el registro del Mensaje de vida eterna, con que el Maestro Divino, de brazos abiertos, traducirá a tus oídos la gloria de la consciencia recta, consonante la enseñanza del Apóstol de los Gentiles en la 2ª Epístola a los Gentiles, capitulo 1º y versículo 12.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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