¿Dónde está mi mentor?

Se nota una cierta tendencia, en la actualidad, que las personas incorporan en sus vidas, nuevas ideas o conocimientos relativos a la vida espiritual. Estamos en la “nueva obra” y todos ya deben estar cansados de oír, y de leer, que las cosas están cambiando y que el intercambio entre los mundos físico y espiritual tiende a aumentar.

Nuestro pueblo, conocido por la facilidad de familiarizarse, con todos y con todo, ha hecho muchas “amistades” con los hermanos del “lado de allí”. Como la Doctrina Espirita es muy difundida por aquí, y diversas son las lecciones aprendidas por nosotros, hay algunos hechos, se vuelve muy popularizados y tratados de una forma interesante, para quien se atenta a observar. De entre varios de esos asuntos, lo que nos llama más la atención, en ese momento, es lo relacionado con el Mentor. Ángeles de la Guarda, Guías, Maestros interiores, etc., nunca estuvieron tan popularizados y tan íntimos como actualmente, en la visión espirita del Mentor.

Cuando en el “Libro de los Espíritus” de Allan Kardec, leemos las observaciones relativas a esos nuestro amigos y protectores invisibles, observamos la seriedad y el respeto con que Kardec se dirige a ellos. En el libro “Nuestro hogar”, dictado por el Espíritu André Luiz a Chico Xavier, ese respeto y seriedad quedan mucho más evidentes, principalmente cuando nos muestran el trabajo de esos abnegados servidores de Cristo, de una forma más amplia.

Observen que connotamos a los mentores como “servidores de Cristo”, y no “nuestros servidores”. Aunque pueda parecer obvio, no es lo que acontece en la práctica. Somos sorprendidos, a veces, oyendo a alguien decir: “mi mentor es mi amigo, el cierra los ojos para algunas cosas”, o, “¿dónde estaba mi mentor para dejar que eso suceda?” O aun: “si hago algo mal, no hay problema, pues mi mentor me conoce y sabe que no lo hice por mal”. Hay también aquellos que estudiaron superficialmente la Doctrina, acaban confundiendo, o no, su propia voluntad y decisiones con lo que suponen ser la voluntad del mentor. Intentan imponer sus ideas y conceptos y, para dar el sello de “orden superior”, concluyen sus argumentos con la célebre frase: “¡quien me pide decir eso es mi mentor!

Kardec nos demostró, en su obra y, principalmente en su conducta, que la razón debe ser siempre utilizada cuando se trata de intercambio entre los planos, pues más allá de ser un campo que necesita de mucho estudio de nuestra parte, podemos aun, recibir la influencia de entidades espirituales que se aprovechan de nuestro descuido y causan daños a nosotros y a los otros.

La vida, cuando encarnados, es de suma importancia para nuestro progreso evolutivo. Todo es planeado exhaustivamente por los espíritus superiores, preocupados en que tengamos un buen aprovechamiento. Más allá de eso, para que tengamos siempre una orientación segura en nuestro camino, permiten, por determinación del Altísimo, que Espíritus serios, evangelizados y escientes de las realidades eternas, nos acompañen en la caminada terrena. No es necesario, debería de ser, enfatizar el respeto y gratitud que todos nosotros debemos a esos hermanos. Nos enseñaron los espíritus, a través de la razón de Kardec, que cuando tribulaciones se presenten en nuestras vidas, debemos tener la certeza de que será apenas un remedio amargo, pero necesario para la salud del espíritu, y que, con la fe y la paciencia que el Evangelio nos ensaña (y que los mentores hacen lo posible para recordarnos), en breve pasarán.

Quien es nuestro mentor, es una curiosidad que muchos tienen y que no es importante, a su vez. Grandes espíritus pasaron anónimos por el planeta, realizando grandes tareas para la humanidad y muchos otros continúan realizando de la misma forma. Lo importante es entendernos, y practicar, las enseñanzas contenidas en la doctrina que abrazamos. Respetar y amar a nuestro prójimo es uno de las grandes enseñanzas de Jesús, y por lo que aprendemos en el Espiritismo, ¿será que existe alguien más próximo a nosotros que nuestro mentor?

Escrito por Humberto Pazian

Extraído de la Revista Cristã de Espiritismo. Traducido por Jacob

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