La inquisición

Instituido en 1184 por el Concilio de Verona, como órgano permanente de investigación y combate a las herejías, el Tribunal del Santo Oficio, cuyas atribuciones eran, inicialmente, ejercidas por los obispos especialmente delegados, penetró en diversos países de Europa, pero sólo adquirió fuerza en la península ibérica y en Italia, Francia y Alemania.

En 1233, a través de un decreto del papa Gregorio IX, la Santa Inquisición adquirió funcionamiento propio, con un régimen interno en que estaban sistematizadas las leyes y las jurisprudencias de la persecución a los culpados de judaísmo, protestantismo, hechicería, especulación, blasfemia, etc.

Los procesos estaban constituidos a partir de denuncias y confesiones, hechas, muchas veces para evitar incurrir en otro crimen considerado peor el de ser “colaborador de herejes”, esto es, de encubrir las herejías. El crédito de testimonios, casi siempre hechos incluso a través de cartas anónimas, dependía del albedrío de los inquisidores. Nada obligaba al tribunal a informar al reo el crimen de que estaba acusado, y nada de lo que pasaba en la sala de juicios podía ser revelado.

Los “reconciliados” que renegaban y eran absueltos, eran punidos con trabajos forzados o destierro, y con la confiscación de sus bienes, a favor de la iglesia, evidentemente. Los culpables, además de la confiscación y, normalmente, de arrasar su casa, eran ejecutados en el garrote o la hoguera. Las ceremonias de expiación acostumbraban a ser públicas (autos de fe) y los reos tenían que colgarse el “sambenito”, una bata y una mitra amarillas, con una cruz negra o con el diseño de llamas invertidas.

La tortura era el medio normalmente empleado para obtener confesiones, siendo su empleo oficialmente sancionado, en 1252, por el papa Inocencio IV. Según el cronista Andrés Bernáldez, tan solo en Sevilla, donde la inquisición inició sus actividades el 27/09/1480, setecientos “insistentes” y “reincidentes” fueron quemados entre 1481 y 1488. y, en el año de su instalación en Ciudad Real (1483), el Santo Oficio ejecutó a 52 personas.

El mayor inquisidor español, célebre por su intolerancia y ferocidad, fue Tomas de Torquemada (1420 a1498), cuyos excesos tuvieron que ser contenidos por el papa Alejandro VI, y cuyo nombre fue símbolo del fanatismo. España fue el país donde la inquisición tuvo más larga vida, permaneciendo en actividad hasta la invasión francesa en el siglo XIX. Abolida por José Bonaparte en 1808, fue reimplantada por Fernando VII (1814), extinguida en la revolución constitucionalista de 1820, revivida en la contra-revolución de 1826 y sólo fue abolida definitivamente por la reina María Cristina, en 1834. Se calcula que, en sus 356 años, la inquisición española quemó 31.912 herejes y “reconcilió” 291.450 infelices que expolió apropiándose de todos sus bienes. Esto, es siempre bueno repetirlo, porque ellos fueron absueltos.

En Portugal, el primer auto de fe se realizó en Lisboa, el 20/09/1540, pero su funcionamiento fue más accidentado, habiendo el Vaticano hecho diversas intervenciones para cohibir excesos. Las atribuciones del Santo Oficio restringidas por don Juan IV, aconsejado por el padre Vieira (1650), que abolió la confiscación de los bienes, y por el marqués de Pombal, que prohibió el auto de fe público y restringió las ejecuciones a casos muy especiales, aparte de someter el juicio a las reglas del proceso. El número de sentenciados, apurado oficialmente, fue de 23.068, hasta el año 1732; de éstos, 1452 algún aspecto cualitativo una vez que solo tenemos atentado en el cuantitativo: Fernão de Oliveira, primer gramático portugués, condenado a prisión temporal, Diogo de Teive, humanista e insigne maestro, dos años, por comer carne los viernes; Damián de Gois, el mayor cronista luso de 70 años, prisión perpetua, por admirar a Lutero y ser un poco “suelto de lengua”; Antonio Homem, profesor de Coimbra, prisión perpetua y después garroteado y quemado, por ser judío y sodomita.

Extraído del libro “Ya Estaba Escrito”
Helio Rocha da Silveiria Pinto.

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.