Los ángeles según el Espiritismo

12. No puede dudarse de que hay seres dotados de todas las cualidades atribuidas a los ángeles. La revelación espiritista confirma sobre este punto la creencia de todos los pueblos. Pero además nos hace conocer la naturaleza y origen de esos seres. Las almas o espíritus son creados sencillos e ignorantes esto es, sin conocimiento y sin conciencia del bien y del mal, pero aptos para adquirir todo lo que les falta, y lo adquieren por el trabajo. El fin, que es la perfección, es el mismo para todos: llegan a él más o menos pronto en virtud de su libre albedrío y en razón a sus esfuerzos. Todos tienen los mismos grados que recorrer, el mismo trabajo que realizar. Dios no señala una parte ni mayor ni más fácil a los unos que a los otros, porque todos son sus hijos, y siendo justo, no tiene preferencia por ninguno. Él les asegura: “He aquí la ley que debe ser vuestra regla de conducta. Ella sola puede conduciros al fin. Toco lo que está conforme a esta ley, es el bien, todo lo que es contrario a ella es el mal, sois libres de observarla o de infringirla, y así seréis los árbitros de vuestra propia suerte.” Dios no ha creado, pues el mal. Todas sus leyes son para el bien. El mismo hombre es quien crea el mal infringiendo las leyes de Dios. Si las observase escrupulosamente, no se apartaría jamás del buen camino.

13. Pero el alma, en la primera fase de su existencia, lo mismo que el niño, tiene falta de experiencia, por esto es falible. Dios no le da la experiencia, pero le da los medios de adquirirla. Cada paso en falso en el camino del mal es un atraso, sufre las consecuencias y, aprende a su costa lo que debe evitar. Así es como poco a poco se desenvuelve se perfecciona y adelanta en la jerarquía espiritual, hasta que haya llegado al estado de puro espíritu o de ángel. Los ángeles son pues, las almas de los hombres que han alcanzado el grado de perfección concedida a la criatura, y gozan de la plenitud de la felicidad prometida. Antes de haber conseguido el grado supremo, gozan de una dicha relativa a su adelanto. Pero esta dicha no consiste en la ociosidad sino en las funciones que Dios tiene a bien confiarles, y, que se tienen por dichosos en cumplir, porque sus ocupaciones son un medio de progreso (véase Cáp III “El Cielo”).

14. La Humanidad no está restringida a la tierra. Ocupa los innumerables mundos que circulan en el espacio. Ha ocupado los que han desaparecido, y ocupará los que se formen. Dios ha creado desde la eternidad, y crea sin cesar. Mucho tiempo, pues, antes de que la Tierra existiese, por antigua que se la suponga, hubo en otros mundos espíritus encarnados que recorrieron las mismas etapas que nosotros, espíritus de formación más reciente, recorremos en este momento y que llegaron al fin antes de que nosotros hubiésemos salido de las manos del Creador. Desde la eternidad ha habido, pues, ángeles o espíritus puros. Pero su existencia humanitaria se pierde en lo infinito del pasado y es para nosotros como si siempre hubiesen sido ángeles.

15. Así se encuentra realizada la gran ley, de unidad de la Creación Dios no ha estado jamás inactivo. Siempre ha tenido espíritus puros experimentados e iluminados, para transmitirle sus órdenes y para la dirección de todas las parles del Universo, desde el gobierno de los mundos hasta los más ínfimos detalles. No ha tenido, pues, necesidad de crear seres privilegiados exentos de cargas. Todos, antiguos o nuevos, han conquistado sus grados en la lucha y por su propio merito, en fin son hijos de sus obras. Así se cumple igualmente la soberana justicia de Dios.

Allan Kardec
Extraído del libro “El cielo y el infierno”

2 comentarios en “Los ángeles según el Espiritismo”

  1. Llegué a esta página buscando información sobre la doctrina espiríta y desde ya aprovecho para agradecer todo lo compartido.

    Leyendo y reflexionando al respecto se me planteó una cuestión. Quizás la persona autora de la página o cualquier otro lector puede ofrecer una respuesta.

    Nacemos en la tierra para “aprender”, pero cuando regresamos al denominado “verdadero hogar”, diferentes lecturas dan a entender que allí también continuamos aprendiendo ¿Por qué es necesario, entonces, regresar a la vida material? Es decir ¿Qué aspectos sólo pueden aprenderse al reencarnar en la Tierra (u otros planetas más o menos materiales) hasta el punto que se hace necesario seguir naciendo?

    No sé si mi pregunta es del todo clara. La expreso de otro modo.

    Varios textos indican que al desencarnar nos hacemos conscientes de nuestra verdadera esencia, somos más sensibles, recuperamos recuerdos y aprendizajes de otras vidas e incluso, también se dice que continuamos estudiando y aprendiendo ¿Qué tipos de aprendizajes, entonces, aportan los mundos materiales que no pueden ser tratados en el mundo espiritual, haciendo necesaria la encarnación?

  2. Hola, Interesante tu pregunta, y difícil de responder, nosotros comos Espíritus tenemos miles de existencias detrás nuestro y habrán cientos más por delante, el porque, es complejo de explicar. Lo cierto, o al menos hasta donde sabemos, es que tenemos que aprender experiencias que solo como encarnados podemos aprender de una manera más rápida, es cierto que en el mundo espiritual el aprendizaje sigue y seguimos aprendiendo, pero según Allan Kardec, que hizo una pregunta muy parecida a la tuya a los Espíritus, estos respondieron que la encarnación hace que progresemos más rápido, pues en el mundo espiritual hay experiencias que solo se aprenden en la carne.

    Te recomiendo el Libro de los Espíritus que está en nuestra web, que su autor es Allan Kardec, y en un libro muy interesante y talvez llegue a responder tus dudas. Aquí te dejo el enlace directo…. http://www.luzespiritual.org/Libro/lesp_es.pdf

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