La Semana Santa

¡Semana Santa, que recuerda al hombre
la gran historia que salvara al mundo,
epopeya grandiosa, cuyo nombre
inspira al corazón amor profundo!

¡Suceso que a través de la edades,
hoy conmemora la cristiana grey,
y olvidando las locas vanidades
practican de Jesús la santa Ley!

El mísero bendigo hoy abandona
su triste albergue, y en feliz morada,
el regio manto y la imperial corona,
ante sus plantas mira prosternada!

Los reyes y los grandes de la tierra,
imitan del Señor la mansedumbre,
¡Cuánta ternura y caridad se encierra
en esa santa y celestial costumbre!

La religión cristiana en su misterio,
es sublime y grandiosa cual ninguna,
ella nos hace ver otro hemisferio,
tras los pálidos rayos de la luna.

Y en el tenue fulgor de las estrellas,
en esa claridad vaga, indecisa,
creemos ver de los ángeles las huellas
y el soplo de sus alas en la brisa.

Mas nunca tiene el cielo más colores
ni ostenta más destellos de la gloria,
que cuando el hombre olvida sus errores
y recuerda del Gólgota su historia.

En la Semana Santa toma el cielo
unas tintas más dulces, más suaves,
y se detienen en su raudo vuelo,
las juguetonas y pintadas aves.

Todo parece que nos dice, escucha:
¡No interrumpas silencio tan profundo,
y oirás los ecos de la horrible lucha,
lucha que dio la salvación del mundo!

¡Semana Santa, de tu gran misterio…
¿Qué podré yo decir, débil criatura?
¡Tú me dices que existe otro hemisferio,
donde la paz eterna se asegura!

Amalia Domingo y Soler

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