Armadura de seguridad

“600. ¿La oración torna mejor al hombre?

“Si, ya que aquel que ora con fervor y confianza se hace más fuerte contra las tentaciones del mal y Dios le envía buenos Espíritus para ayudarlo. Es este un socorro que nunca se le recusa, cuando es pedido con sinceridad.”

LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Cuando el problema tomó proporciones alarmantes en vez de buscar la fuente augusta de la oración, bañando el corazón con el agua lustral del equilibrio y de la serenidad, aspirando en la comunión con las Esferas Elevadas, te dejaste arrastrar por inexplicable desespero que se hizo peso muerto complicando los movimientos de tu liberación.

Murmuraste, furioso: “¡Todo lo malo me ocurre!”

Añadiste áspero: “¿Dónde está la ayuda superior?”

Respondiste con dolor: “¡Soy espirita, pero también soy humano!”

Completaste rebelde: “Así no lo soporto. ¡Lo dejo en cualquier momento!”

Gritaste, impelido por la insania: “¡Ya! ¡Es demasiado! ¡Para hacer el bien no es necesario perder la paz, sufriendo tanto! …”

Cuando te ofreciste para la tarea cristiana con que el Espiritismo te señalaba victoria espiritual sobre el pasado culposo, sonreíste en deslumbramiento con la mente en fiebre de justa emoción, iluminado por comprensible alegría.

Explicaste, con confianza: “La fe será mi lámpara en la noche del testimonio.”

Esclareciste, emocionado: “Sabre ser merecedor de la confianza del Maestro…”

Expusiste, deslumbrado: “Ahora encontré el camino que me faltaba”.

Elucidaste, jovial: “¡Que el Señor me honre con el trabajo y la lucha en la construcción de una Humanidad mejor!”

Concluiste, fascinado: “¡Persistiré hasta el fin, haya lo que haya!”

¡Si la muerte llega a mis carnes, que ella me encuentre de pie en el campo! …”

Cuando las palabras de renovación de los Amigos Espirituales alcanzan la acústica de tu alma, te dejas arrastrar por los ríos perfumados de la emoción, deslizando el barco de la esperanza.

El cielo, sin embargo, no se limita aquí o allí con la tierra, se interpenetran tierra y cielo.

El entusiasmo dinamiza al espíritu de lucha, pero solo la madurez favorece al espíritu con los valores verdaderos y necesarios a la lucha.

Es muy común que aguarden los creyentes de esta o de aquella denominación religiosa, que la Providencia Divina presente soluciones facilitadas y respuestas rápidas para todas las cuestiones.

El Espiritismo, siendo la Doctrina resultante de las experiencias de los desencarnados, no favorece la fe siendo cómplice con el engaño, no se compadece de las promesas quiméricas ni se apoya en el culto a la personalidad.

No salva.

No resuelve problemas.

No posterga tareas.

Muestra la ruta salvadora.

Enseña directrices seguras.

Presenta las obligaciones a realizar.

Favorece el crecimiento espiritual.

Produce responsabilidades y ofrece liberación.

Viste al discípulo con la armadura segura de la dignidad verdadera.

Cuando el problema viene…

Cuando el dolor sorprende…

Cuando la incomprensión se establece…

Cuando la enfermedad se instala…

Cuando la lucha aparece…

Cuando la soledad aflige…

Cuando… Cuando seas convocado a la tarea para el cual el Espiritismo viene construyendo tu mente y tu corazón con los instrumentos rutilantes de la verdad, úngete de humildad, deja que vibren las altas armonías del Cristianismo en tu mundo íntimo, honrándote con la oportunidad de expresar a ti mismo la excelencia del verbo creer, en la actividad del ser, por la senda del merecer. E insistiendo sin cansancio, porfiando sin desidia, vencerás oscuridades y conflictos, refugiando en la oración porque, inspirado por Jesús, a Quien debes buscar en todos los instantes de la vida, a Él que, hace tanto tiempo te ha buscado, paciente…

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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