Revuelta

“192 a. ¿Puede el hombre asegurarse en esta vida una existencia futura menos llena de amargura?

– Por cierto que sí, le cabe abreviar la longitud y las dificultades del camino. Sólo el despreocupado se encuentra siempre en el mismo punto.”

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Indiscutiblemente, enfrentas la revuelta en toda la Tierra, cargando una máscara de mil caras con que se presenta, dominadora.

Revuelta de la pobreza que no se puede adornar de oro frio en las competiciones sin freno del lujo…

Revuelta de la fortuna no puede conquistar el mundo, cabalgando las consciencias honradas…

Revuelta de la vanidad que no logra sobreponerse a la dignidad ajena…

Revuelta de quien no puede diseminar la perversión moral…

Revuelta de aquellos que no supieron preservar la salud…

Revuelta de cuantos cayeron en los testimonios a la virtud, resbalando en el cenagal del vicio…

Revuelta de la ignorancia por no envenenar la cultura que le desvela la ceguera…

Revuelta del mal por no disponer de recursos para instaurar la anarquía en el mundo…

Revuelta de la ambición de los que mucho poseen y no están satisfechos, haciéndose, ellos mismos, esclavos de lo que aun no tienen, y revuelta de la ambición de los que nada tienen, atormentándose, ellos mismos, en las cadenas de la posesión que aun no les llegó a las manos, olvidando, todos ellos, el aprovechamiento de los bienes disponibles para la diseminación de la alegría y de la felicidad en los corazones…

Revuelta de los que no tienen fe, tirándose al desespero, lejos de la disposición de perfeccionamiento del alma, y revuelta de los que recibieron la llamada de la fe, pero no fueron liberados de los necesarios rescates de las viejas deudas, comprometiéndose, aun más, en los espinos de la reclamación injusta, en flagrante falta de respeto a las Leyes que rigen la vida…

Hay, pues, una revuelta más lamentable: aquella que surge en la inconformidad del hombre esclarecido por la consoladora Doctrina de Cristo y que se embrutece en la violencia del placer ultrajante, porque no consigue imprimir a los caprichos groseros un carácter superior, aplastando en la posesión a cuantos se niegan pactar sus debilidades e indignidades, olvidando de que el camino de la paz es pavimentado de renuncia y humildad, aun con la aflicción que corroe y gasta.

Libérate de la revuelta de cualquier especie y busca examinar, a través del amor total, los recursos a tu alcance, esforzándote para la utilización justa del tiempo y del dolor, convertido en experiencia primorosa, en favor de tu integración en las tareas a que te propones, a beneficio de ti mismo, porque “solo el descuidado permanece siempre en el mismo punto”.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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