Palabras del sembrador

Sembrador de la vida, siembra la buena simiente, los corazones en la Tierra se asemejan, muchas veces, a la propia tierra.

No maldecirás al desierto porque exhiba espectáculos de sequedad.

Le darás el consuelo de la fuente.

No aplastarás los propios dedos en las piedras del campo.

Removerás el obstáculo, amparando la era.

No impedirás el barro del charco.

Alargarás al pantano el socorro del drenado amigo.

No agredirás al espino.

Ayudarás, feliz, la limpieza de la gleba.

En los caminos del mundo, hay mucha gente también así.

Almas resecadas en la ignorancia, endurecidas en la indiferencia, atormentadas en la sombra, perdidas en la crueldad…

No reclames, ni condenes.

Extiende las manos al servicio del amor y tanto como sea posible, siembra siempre.

No exijas, pues, que el fruto llegue hoy.

Primero, el sudor del trabajo y la semilla en el suelo.

Después, la defensa laboriosa y la verdura tierna, pidiendo apoyo.

Más tarde, sin embargo, sorprenderás, jubilosamente, la alegría de la flor y la bendición del pan.

Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier
Del libro Bendiciones de amor
Espíritus Diversos
Traducido R Bertolinni

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