Vida y valores (El tiempo libre que nos falta)

Hay una ley de la naturaleza que nos ajusta perfectamente en la relación con el trabajo. Esa ley se llama Ley del Reposo. Existe. Existe una ley del Reposo. Ley Divina. Una vez que Dios nos dio un cuerpo físico, capaz de sufrir con el pasar del tiempo, capaz de agotarse con nuestras actividades más densas, más rusticas, o con el pasar del tiempo, Él nos dotó de recursos de recomposición de ese cuerpo. Pero, para que esos recursos de recomposición se establezcan y den frutos, será necesario que colaboremos para eso.

La Ley del Reposo, que encontramos en un libro muy interesante, que es El libro de los Espíritus, de Allan Kardec, ese trabajo que Dios desea que realicemos, tiene como respaldo ese descanso que Él espera que tengamos. Todas las veces que trabajamos excesivamente o que trabajamos mucho, durante algún tiempo, el organismo va resintiéndose. El desgaste nos va llevando a un estado de cansancio, a veces de irritabilidad, que hace que se llama internacionalmente de estrés.

Toda aquella actividad hecha y que nos causa una cierta distensión de comportamiento, una cosa que nos exige mucho emocionalmente o psicológicamente, causa un estrés. Y, hoy en día, todo el mundo tiene estrés. Llámanos de estrés a todo. Las personas son nerviosas, irritadas, nos decimos: Que sujeto más estresado. Pasamos a admitir que ese término haya caído en el lugar común y que todo el mundo lo usa. Y, en nuestro trabajo, excesivo, cansado, quedamos estresados. Es necesario entonces, que busquemos una forma, una manera de disfrazar ese estado de distensión, ese estado estresante. ¿Exactamente por qué? Porque Dios no pretende que trabajemos hasta quedar exhaustos.

En El libro de los Espíritus, llegamos a aprender que debemos trabajar hasta el límite de las fuerzas. Y cada criatura tiene su límite de fuerzas. Importante es no dejarnos arrastrar por esa situación que se torna después inviable retroceder, porque el cuerpo enferma. Cuando exigimos demasiado de nuestro organismo, de nuestro cerebro, de nuestro sistema nervioso, la tendencia es que ese organismo sufra, enferme, se desgaste. Entonces, vamos a pensar en lo que podremos hacer para producir ese descanso. Vamos a pensar en aquello que convencionalmente llámanos ocio. ¿Al final de cuentas, que es el ocio? Para mucha gente, el tiempo libre es no hacer nada, el tiempo libre es parar totalmente, el tiempo libre es un descanso sin límites. ¿Será que es esta misma la propuesta del ocio para nuestras vidas en la tierra? ¿Será que, para atender esa Ley Divina de descanso, tendremos que parar definitivamente? ¿Tendremos que interrumpir definitivamente nuestra actividad, o podremos cambiar de acción? Aprendemos que en el Mundo Superior, donde vibra la Espiritualidad Superior, donde están nuestros Ángeles Guardianes, su forma de descansar es mudando de actividad. Mudar de actividad será trabajar en el bien.

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¿Y que es trabajar en el bien? Aprendemos que toda ocupación útil de la criatura es un trabajo. Si estoy pensando en el bien, si estoy haciendo oración, si estoy cocinando, lavando la ropa, si estoy caminando por un jardín y respirando a fondo, si es una cosa positiva que mira a lo positivo, es un trabajo en el bien, es un trabajo. De ese modo, el ocio podrá ser un trabajo. Pero un trabajo que no nos exija que no nos extenúe. ¿Cuánta gente le gusta desarrollar su ocio leyendo? ¿Existe cosa más agradable que una lectura superior, que una lectura agradable? ¿Una lectura que nos traiga algo gracioso, cultura, información? Una lectura que nos haga mantener contacto con pensamientos superiores, es ocio. Hay personas que pasan un fin de semana leyendo. Hay personas que pasan un fin de semana cuidando del jardín. Ya trabajaron en su empresa, en su oficina la semana entera pero, en los fines de semana, van hacer su tiempo libre, en otro tipo de trabajo.

Hay individuos que les gusta arreglar cosas en casa, por hobby. Ellos les gusta de moverse en las instalaciones, les gusta de cuidar de las paredes, de las pinturas. Es un hobby, es un ocio. Todo lo que nos relaja la mente del trabajo renitente, continuado, para salir de la rutina, es ocio. Encontramos otras personas que van a pasar el fin de semana, por ejemplo, las fiestas, los festivos, en las playas, en las casas de campo, en las montañas y, cuando vuelven, vemos en las calles cosas absurdas, en las carreteras, porque las personas cortan por la costumbre irritadas, tensas, densas. Vemos otros que insultan, que agreden, que dicen vituperios, que hacen malas señales a los conductores, o a los motoristas que están pasando por su lado. ¿Al final de cuentas, esas personas consiguen hacer su ocio o no? ¿Ese individuo descansó o no? ¿Cómo podremos descansar y volver peor de lo que somos?

Vale pensar en el ocio de que tenemos necesidad. No tenemos que salir, por salir, para irritarnos en las carreteras, para irritarnos en el tránsito. Necesitamos salir para relajar la mente, o necesitamos quedarnos para relajar la mente. Hay señoras que aprovechan y, para relajar la mente, van a ordenar cajones, tirar papeles, mover las ropas, pasar ropas. Hay todo tipo de ocio. Hay unos que van a escuchar música, otros que van a tocar música. Nuestro tiempo libre son de lo más variado. Importante es que haya lucidez en nuestro tiempo libre. Porque, quedarse parado sin hacer nada, eso huele a pereza, y estaremos jugando nuestro tiempo mal, desperdiciando nuestro tiempo.

Cabe a usted, cabe a nosotros, a todos nosotros, buscar ese tipo de ocio que nos construya, que nos ilumine, que nos exalte. Golpear una pelota en el fin de semana, jugar al pimpón, ir para la cancha de tenis, de vóley, no importa. Importante es que de esa actividad, salgamos en mejor estado. Si vamos al fútbol, en nuestro tiempo libre, nuestro juego no podrá ser una cosa estresante. No podremos jugar con otro equipo, queriendo ganar solamente y si el otro equipo gana, partimos para la discusión, porque eso no habrá sido un ocio. Eso habrá sido un incómodo, una agitación, una excitación. Todo deporte debe ser una cosa agradable.

El otro equipo no es un enemigo nuestro, es un adversario en el juego. Adversario no quiere decir enemigo. Adversario es quien está en el campo opuesto, enemigo es quien se enfrenta a otro. Nuestro tiempo libre, en los deportes debe ser una cosa agradable. Cuando ganamos o cuando perdemos, nos abrazamos, porque lo agradable del deporte es practicar el deporte. Cuando somos profesionales y con aquello ganamos dinero, tenemos una posición social dentro del club, encontramos mayores posibilidades de estrés. Las personas están disputando dinero, posición social, cargos, pero no es nuestro caso. El tiempo libre que necesitamos es ese descanso propuesto por la Ley de Dios. Descansar cambiando de actividad, no parar definitivamente, no pasarnos doce horas durmiendo, para que el cuerpo se levante flojo, más cansado aún, e irritadísimos. Vamos a cambiar de actividad, hacer una cosa bien. Oír música, cantar canciones, leer, caminar, pasear con las personar amadas, con la persona querida, dando sentido a nuestro descanso.

Raúl Teixeira.

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 103, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 19.04.2009. Em 17.07.2009. Traducido por Jacob

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