A una niña

(Improvisación)

¿Quién eres niña inocente
con tu rubia cabellera,
con tu sonrisa hechicera
y tus ojos de Querub?

Tus ojos, en los que brillan
la grandeza y el talento…
Siendo tan dulce tu acento
cual los ecos de un laúd.

¿Por qué al verte yo he sentido
una sensación tan rara?…
Mi pluma en vano intentara
expresar lo que sentí…

Nació un afecto sin nombre,
hijo de la simpatía;
tan grande que me impelía,
hermosa niña, hacia ti.

Después, te he visto en mis sueños
sonriendo dulcemente,
y orlada tu nívea frente
de purísimo fulgor.

¿Serás acaso algún ángel
que a la tierra Dios me envía
como nuncio de alegría,
como prenda de su amor?…

Tomarás parte en mi historia,
mi corazón lo presiente;
más no adivina mi mente
si será por mal o bien.

Quizá llores solitaria
de mi tumba en los dinteles,
o ceñirás de laureles
y de albas flores mi sien.

Tan solo puedo decirte,
que en mis sueños te apareces
y mi existencia embelleces,
Ángel puro del Señor…

Y que al contemplar tu imagen
que hasta mis brazos desciende,
de mis ojos se desprende
¡Una lágrima de amor!…

Amalia Domingo Soler

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