Ni castigo, ni perdón

El espirita encuentra en la propia fe, el Cristianismo Redivivo, estímulos nuevos para vivir con alegría, pues, con él, los conceptos fundamentales de la existencia reciben soplos poderosos de renovación.  

La Tierra no es prisión de sufrimiento eterno.

Es escuela bendecida de las almas.

La felicidad no es espejismo del porvenir.

Es realidad de hoy.

El dolor no es forjado por otro.

Es creación del propio espíritu.

La virtud no es contentamiento futuro.

Es júbilo que ya existe.

La muerte no es santificación automática.

Es cambio de trabajo y de clima.

El futuro no es sorpresa aturdidora.

Es consecuencia de los actos presentes.

El bien no es el bienestar del prójimo, solamente.

Es ayuda a nosotros mismos.

Dios es equidad Soberana, no castiga ni perdona, pero el ser consciente profiere para si mismo las sentencias de absolución o culpa ante las Leyes Divinas.

Nuestra conducta es el proceso, nuestra consciencia el tribunal.

No nos olvidemos, por tanto, de que, si la Doctrina Espirita dilata el entendimiento de la vida, amplía la responsabilidad de la criatura.

Las raíces de las grandes pruebas irrumpen del pasado, subsuelo de nuestra existencia, y, en el camino de la evolución, quien sale de una vida entra en otra, porque cuna y túmulo son, simultáneamente, entradas y salidas en planos de Vida Eterna.

André Luiz

Médium Francisco Cândido Xavier
Del libro Bendiciones de amor
Espíritus Diversos
Traducido R Bertolinni

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