Sobre las sociedades espiritistas XXII

Me habéis preguntado si la multiplicidad de grupos en una misma localidad, podría engendrar rivalidades sensibles para la doctrina. A esto os responderé que los están imbuidos de los verdaderos principios de esta doctrina, miran como hermanos a todos los espiritistas y no como rivales; los que mirasen a las otras reuniones con celos, probarían que hay entre ellos una segunda intención de interés o de amor propio, y que no están guiados por el amor a la verdad. Os aseguro que si estas personas estuviesen entre vosotros, pronto sembrarían la turbación y la desunión.

El verdadero Espiritismo tiene por divisa la benevolencia y la caridad; excluye toda rivalidad que no sea el bien que puede hacerse; todos los grupos que se inscriban bajo su estandarte podrán darse la mano como buenos vecinos, que no son menos amigos aun cuando no habiten una misma casa.

Los que pretendan tener los mejores Espíritus por guías, deberán probarlo enseñando los mejores sentimientos; que haya, pues entre ellos lucha, pero lucha de grandeza de alma, de abnegación, de bondad y de humildad; el que lanzase al otro piedras, sólo por esto probaría que está tentado por malos Espíritus. La naturaleza de los sentimientos que dos hombres manifiestan el uno con respecto al otro, es la piedra de toque que hace conocer la naturaleza de los Espíritus que les asisten.

Fenelón

Allan Kardec
Extraído del libro “El libro de los médiums”

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