Yo protesto

Lamentablemente, la libertad es una conquista que no todos los seres humanos comprenden. Algunos sectores de la sociedad la confunden con el libertinaje, el permiso que les da el derecho a la falta de respeto a todo cuanto les perturba o les impone disciplina moral. Cada día acompañamos la perversión de las costumbres y los atentados de variada orden, utilizados insensatamente por esos libertinos escudados en el derecho que niegan a los demás.

No hace mucho, en nombre de la cultura, vimos exhibirse desnudo a un hombre en el Museo de Arte Moderno de São Paulo, que se dispuso permitirse palpar por niños en nombre de la libertad. Otras exposiciones perversas fueron presentadas en Porto Alegre y en Belo Horizonte, en nombre del arte, en espectáculos obscenos y de bajo tenor moral, en una presentación psicopatológica, exaltada por los mismos representantes del llamado progreso cultural. Hace pocos días, en São Paulo, en el desfile de Carnaval, la Escuela de Samba Gaviões da Fiel exhibió un cuadro horripilante, ironizando a Jesús, que era presentado semidesnudo, golpeado por Satanás, que lo martirizaba con un tridente, matándolo, mientras calaveras bailaban samba a su alrededor.

El espectáculo vulgar y agresivo mereció la rebeldía de muchos bromistas y otras personas que no pudieron comprender la razón por la cual ese extraordinario personaje, considerado el mayor de la humanidad, cuya cuna dividió la Historia, en aquella situación profundamente vejatoria y agresiva, no sólo a su memoria, sino como a todos aquellos que lo respetamos e idolatramos en nuestro comportamiento.

¿Con qué derecho esos sambistas arbitrarios se permitieron denigrar la figura del Hombre de Nazaret, respetado incluso por aquellos que no le siguen las directrices filosóficas y religiosas? Ese comportamiento viola todos los valores morales que la libertad concede, naturalmente exigiendo consideración al derecho de los demás. Soy espírita-cristiano que aprendí con él a respetar a todas las criaturas, credos y ateísmos, impositivos sociales y morales, no pudiendo callar ante la afronta vil y bromista de los carnavalescos embriagados por las pasiones subalternas… No es la primera vez que la crueldad ateísta de algunos individuos intenta manchar la figura incorruptible de Jesús. Incomodados con la grandeza y excelencia de sus enseñanzas, que ellos no tienen valor moral para vivenciar, dominados por conflictos sexuales y de otra orden, buscan desacreditar al incomparable pensador y Maestro, que viene iluminando la conciencia de la sociedad desde hace dos mil años.

Se ha insistido en informar que Jesús era gay, en el intento de disminuirle la dignidad, y abogan, al mismo tiempo, que los gays merecen todo el respeto y consideración. Claro que los gays son acreedores de nuestro respeto, ya que son personas normales y dignas, pero aquellos que así proceden buscan disminuirle el concepto de honradez, lo que no deja de ser una paradoja. Espero que otros cristianos decididos presenten su recusa y protesta a esos adversarios de la dignidad humana, demostrándoles que sus demencias no servirán de modelo moral a la sociedad en construcción en este momento cuando iniciamos una Era Nueva de justicia y amor. Jesús no es tan sólo un símbolo del Mundo mejor, sino el ejemplo que es guía para la conquista de la plenitud.

Artículo publicado en el jornal A Tarde, columna Opinión, de 7 de marzo de 2019.

¿Lo encontró interesante? Envíe un e-mail o llame a los números abajo y comente, esto es muy importante para la permanencia de la columna en el referido periódico.

Central Telefónica: (71) 3340 – 8500
Redacción: (71) 3340 – 8800
E-mail – opiniao@grupoatarde.com.br
WhatsApp: 99601-0020
Traducción: Johnny M. Moix

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.