Avisos del más allá

El Doctor Flávio Pinheiro, dedicado y fiel médico espirita de Ibitinga, me buscó.

– Richard, vine a convidarlo para un “oficio fúnebre”. Quiero que “encomiendes mi alma” pronunciando una oración antes del entierro. Y pide al personal para no perturbarme con lamentaciones y tristezas.

– ¡Que es eso, Doctor! ¡No morirá tan temprano! ¡Tiene muchas deudas que rescatar!…

– Si, querido amigo, soy un gran pecador. Solo que voy a desencarnar así mismo. Debo someterme a una delicada e inaplazable cirugía cardíaca, en São Paulo y tengo certeza de que estoy de partida para la Espiritualidad.

Aunque censurando su pesimismo, concordé en atender a la insistente solicitación. Algunos días después fui llamado al cumplimiento de la promesa. El Doctor Flávio Pinheiro falleció en plena cirugía.

* * *

La boda sería sencilla, sin fiesta. Solo la presencia de familiares y pocos amigos. De entre estos la joven novia hacia preguntas de uno muy querido: Caetano Aielo, viejo trabajador espirita de Bauru.

– ¿Cuánto tiempo falta? – preguntó el convidado.

– Tres meses.

– ¡Ah! Entonces no será posible…

– ¿No vas a venir? ¡Discuto contigo! ¡Tu presencia es indispensable! ¡Cancela otros compromisos!

– Este compromiso no lo puedo cancelar, hija mía. El “personal de allí arriba” me va diciendo que en breve me tengo que ir…

Dos meses después Caetano Aielo, que no tenía ningún problema grave de salud, enfermó y, en pocos días, falleció.

Tenemos aquí las famosas premoniciones. El individuo experimenta fuerte impresión en cuanto a la inminencia de un acontecimiento (primer caso), o se siente informado al respecto de él (segundo caso). Así como muchos animales poseen determinados mecanismos que les permiten captar la proximidad de una tempestad o de un temblor de tierra, antes que se manifieste, hay personas dotadas de sensibilidad especial para prever situaciones futuras. Eso es instintivo en ellas.

En relación con la muerte la premonición es frecuentemente disparada a partir de la interferencia de benefactores espirituales, con el objetivo de ayudar al candidato al desencarne y a sus familiares. Aunque pueda ser asustadora, prepara psicológicamente a las personas involucradas en relación con acontecimientos que no las cogerán desprevenidas, ni se constituirán en sorpresa chocante.

Principalmente cuando envuelve un desencarne trágico, como en un accidente de tránsito, la información premonitoria es profundamente consoladora, permitiendo a la familia comprender que no hubo nada de fortuito, ocasional y, mucho menos, en el instituto de las pruebas humanas.

Richard Simonetti
¿Quién tiene miedo de la muerte?
Traducido por R Bertolinni

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