En los dolores y rudas pruebas

“169. El número de encarnaciones ¿es el mismo para todos los Espíritus?

– No, el que adelanta con rapidez se ahorra pruebas. No obstante, esas encarnaciones sucesivas son siempre muy numerosas, ya que el progreso es casi infinito.”

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Levanta el espíritu debilitado y avanza en la dirección del bien que te convida a la felicidad.

Cuantos se demoraron en el examen de los fracasos, recogiendo reproche y juntando amarguras, están en la retaguardia, en dolorosas lamentaciones.

Aquellos que colocaron la hoja cortante de la intriga y de la sospecha en el corazón, recelosos de movimientos libertadores, continúan temerosos entre los que quedaron atrás.

Todos los que hicieron sorbos peligrosos en la taza del miedo, se encuentran narcotizados, sin fuerza para reaccionar contra el mal, para seguir sin miedo en la dirección de la verdad.

Muchos que se unieron a la hipnosis perturbadora de la impiedad, que aumenta en vigorosas mentes desencarnadas, se hicieron cómplices con las hordas salvajes del Más Allá del Túmulo, sucumbiendo, inermes, bajo rudos tenaces.

El miedo como el arrepentimiento son opio nefasto para el alma.

Como la censura es carro de ceniza y barro, la tristeza y la taciturnidad son nimbos compactos ante el claro sol, dificultando la expansión de la luz.

No permitas que la niebla del cansancio, o la noche del desencanto, pueblen el país de tu alma con fantasmas que se desintegran al contacto de la verdad.

No los vitalices, no los acojas.

El cristiano decidido está entregado a Jesús, en Él confía, a Él se da. Y si la dificultad persiste en perseguirlo, como si tomase cuerpo y movimiento, él se arma con la oración y el amor, y avanza.

Si el desorden reina, él se hace el equilibro de todos.

Si el dolor impera, él es la esperanza de salud para todos.

Si el desespero crece él es el puerto seguro donde todos se encuentran.

Si el mal, en cualquier manifestación repunta, él es el bien en representación actuante y vigorosa, ayudando y confiando sin temor ni cansancio hasta el fin.

No te dejes, por tanto, abatir nunca.

Acuérdate de que Jesús, pudiendo haber vivido cercado de aduladores y comparsas, levantado a las altas esferas del mundo entre placeres y facilidades, en el gozo ilusorio del inmediatismo carnal, escogió los recintos donde se demoraba el dolor, y para compañeros hombres simples y corazones problematizados, amigos atormentados y perseguidos, perseguido Él mismo, para después del juicio arbitrario y cárcel humillante, seguidos de ignominiosa crucifixión y oscura muerte, se alzó a las excelsas planicies de la Inmortalidad, victorioso y sublime, continuando la espera por nosotros, por los siglos sin fin, en los infinitos caminos del tiempo.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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