Vida y valores (El valor de la oración para la vida)

Existe una salida importante para el río de la vida que nos lleva al mar, al estuario de la paz. Todas las veces que queremos salir de nuestro burgo y tomar la gran carretera, recorremos caminos. Cuando queremos salir del riachuelo, llegar al río y encontrar el océano, existen medios. En nuestro caso de la vida interior, de vida espiritual, siempre que queramos salir un poco de nosotros mismos e ir al encuentro de la Divinidad, de ese estuario de paz, de amor, de ventura, nosotros lo haremos a través de la oración. Es tan importante, es tan significativo, es tan indispensable orar, como es importante y significativa la alimentación de cada día, el comer a diario.

¿Al final de cuentas, que significa la oración? ¿Qué quiere decir orar? Orar es un verbo directamente sacado del latín. Orare. Y orare, significa hablar. Todas las veces que hablamos, oramos. No es la sirga que los predicadores, los conferencistas son llamados de oradores. Y porque ellos oran, no están haciendo oraciones obligatoriamente, están hablando. ¿Y, porque llamamos de oración? Porque en ese caso estaremos hablando con nuestro Creador. Orar significara para nosotros, hablar con Dios. Y es tan importante hablar con Dios. ¿Pero, Dios no está en todas partes? ¿No está en nuestra intimidad y en la intimidad de las cosas? ¿Por qué hay necesidad de posicionarnos, para hablar con Dios? En verdad, Dios está en todas partes; Él es omnipresente. Dios sabe de todas las cosas. Él es omnisciente. No obstante, somos nosotros que tenemos necesidad de comenzar a buscar el contacto con Dios.

Nosotros tenemos necesidad de mejorar para ese gran encuentro en el estuario de la vida. Somos nosotros que, cuando oramos, aprendemos, poquito a poquito, a acercarnos a nuestro Creador, a presentarnos a Él, a identificar nuestra necesidad, identificar nuestra carencia, nuestro mal. Por causa de esto, aprendemos a orar. Es tan importante orar. Jesús Cristo cuando estaba entre nosotros en el mundo, nos dio lecciones importantísimas al respecto de la oración. Nos dice Él en dado momento: Cuando orares, no hagas como los hipócritas, que oran en las esquinas de las plazas, en medio de las calles, para que sean vistos por la multitud. Esos, ya obtuvieron su galardón. Entonces, Jesús Cristo nos está llamando la atención para que no tengamos el acto de orar, el exhibicionismo de los hipócritas. Ellos quieren gritar en la plazas, en las esquinas de las calles, pero no es porque desean hablar con Dios, ellos quieren recibir los elogios, por el modo como oraran como hablarán, como harán discursos.

Cuando Jesús Cristo propone que no hagamos como los hipócritas, es porque la oración tiene sentido cuando las cosas pasan en nuestra intimidad. La oración que verte por nuestros labios, precisa venir de nuestras entrañas. Por más simple que sea, por más sensible que sea, viene de nuestro íntimo. Entonces Jesús nos dice así: Cuando ores, entra para tu aposento y ora en secreto, una vez que el Padre que ve todo lo que pasa en secreto, te atenderá. Mis amigos, cómo es importante saber eso con Jesús. Como es importante tener esa conciencia cristiana de que las cosas verdaderas son aquellas que pasan en nuestra intimidad. Cuando Cristo nos pide de buscar nuestro aposente íntimo, no es el aposento físico, no es nuestra sala, nuestro cuarto de dormir obligatoriamente, es nuestro mundo íntimo. Cuando leemos el Evangelio de Lucas, en el capítulo VI, Jesús nos dice que las cosas buenas que el hombre habla proviene del buen tesoro de su corazón, como las cosas malas vienen del mal tesoro de su corazón. Ese corazón íntimo. Entonces, cuando propone orar en secreto, orar en lo íntimo, entrar para nuestro aposento, Él nos está diciendo la importancia de las acciones intimas, de las acciones de nuestro interior.

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La oración nos trae otra reflexión. ¿Cómo deberemos de orar? ¿Si es un gesto de nuestra intimidad, será que las posiciones exteriores nos ayudan a orar? Posiblemente no. No vale la pena pensar que, para que oremos, tenemos que estar de pie, sentados, de rodillas, echados. Las posiciones exteriores no interfieren en la grandeza de nuestra conversación con Dios. ¿Si tuviésemos por obligación que orar de rodillas, como podría orar de rodillas alguien que estuviese acostado, operado, con una enfermedad deforme y que no se puede arrodillar? Todo lo que no puede ser aplicado en todas las circunstancias, no pude ser una verdad Divina. La verdad Divina se aplica en cualquier circunstancia. Por causa de eso, vale la pena pensar que, para la oración no necesitamos de gestos exteriores. Podemos hasta hacerlo, pero eso no va a pesar en el contenido de nuestra oración.

Para hablar con Dios, no habrá ninguna necesidad de ropas especiales. Yo tengo que estar de rosa, de verde, de blanco, de azul, de negro. Nada de eso importa. Los pañuelos que usamos por fuera, no resuelven la cuestión de la sintonía de dentro. Para que oremos, necesitamos apagar la luz, encender la luz, colocar un fondo musical, ¿quitar el fondo musical? Nada de eso interfiere. Aunque, nada de eso confunde. Si el individuo se siente mejor orando con un fondo musical, que lo ponga. Si se siente mejor orando con luz escasa o con la luz apagada, ningún problema. Lo que tiene que ser importante, para quien ora, es su postura interior, es su actitud interior.

Se dice que arar es orar. Arar es el símbolo del trabajo en el campo. Entonces, la cuestión es que trabajar es orar. Imaginemos como ora un médico cuidando de su paciente, en la cabecera del enfermo, luchando con él en la tentativa de salvarle la vida, de devolverle la salud. La integración con los poderes Superiores de la vida es una oración. Imaginemos la oración de aquel hombre labrador, que pone la simiente en la tierra para que germine. Germinada, puede atender a la mesa y dar el pan a las personas. Con que unción aquel hombre coloca sus simientes en la tierra. Es la oración. Oración también es aquel esfuerzo de la profesora. De la primera profesora, aquella que toma al niño en sus primeros años, para abrirle la mente y retirarle de la oscuridad, darle claridad de raciocinio, presentándole al mundo, la vida, las cosas. Para que alguien se someta a ese esfuerzo de sacar agua de la piedra, tiene que ser alguien que ore. El trabajo de una profesora es un acto de oración, es un gesto oracional.

Nos encontramos en el trabajo de las madres, al educar a sus hijos, de los padres, al orientar su prole, el gesto oracional. Como sabemos que toda ocupación útil es trabajo, todas esas cosas maravillosas, que se realizan en nombre del bien, en beneficio de las criaturas, de la Humanidad, será un trabajo. Alguien que lea un buen libro, alguien que haga un alimento, que prepare un plato, alguien que ponga un café, que barra una casa, que cure a un enfermo, que defienda a un necesitado, que abogue la causa de los simples, alguien que planta, que coge, que vende. Todos eso trabajos, hechos honestamente, representan oración. Nuestro relacionamiento con Dios, nuestra posibilidad de salir de ese rincón de nuestra existencia, y ganarnos el mar abierto del amor Divino, puede ser conseguido a través de cosas simples: una pausa, un silencio íntimo, y nuestra emisión para Dios.

Como nuestros pensamientos son de origen electromagnético, naturalmente que nuestro pensamiento será elevado lo más alto que hayamos conseguido impulsarlo. Y es por causa de eso que verificamos la importancia y la belleza de orar. Abrir con esa llave los archivos Divinos, abrir con esa llave los arcanos de Dios y con ella, comulgar con Dios, salidos de nuestro suburbio de necesidades, para la gran metrópoli del amor de Dios.

Raúl Texeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 135, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 23.11.2008. Traducido por Jacob

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