Directriz Espirita

Con la perseverancia llegarás a cosechar el fruto de tus trabajos. El placer que experimentarás al ver a la Doctrina difundirse y ser bien comprendida será para ti una recompensa, cuyo valor conocerás en su totalidad, quizá más en el porvenir que en el presente. No te inquietes, pues, por los espinos y las piedras que sembrarán en tu camino los incrédulos o los malvados. Conserva la confianza: con ella alcanzarás la meta, y merecerás ser ayudado siempre.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS – Prolegómenos.

Muchas son las direcciones que puedes tomar, imprimiendo un nuevo curso a la vida. Caminos se multiplican atrayentes, dificultándote la opción.

Aparentemente conducen a los reductos donde la felicidad se acoge festiva. Ves pasar las multitudes de los que siguen los diferentes rumbos. Hay en verdad rutas y rutas. Unas conducen a la muerte, pocas conducen a la vida.

Estás en la directriz espirita y pareces seguir al miedo, imaginando…

En estas fiestas, ni fantasías encuentras.

La realidad se desvela, presentándose legítima.

Ves el dolor arrancando la máscara de ilusión de las caras envilecidas por el cansancio, por el impudor.

Por donde sigues divisas aflicciones que pasan ignoradas por otros, sombreando más aun semblantes ya sombríos.

Identificas enfermedades minando organizaciones físicas y mentales que se gastan en la perversión de las costumbres entre gestos y angustias. Puede parecerte que en la ruta escogida solamente están los cojos y lisiados, los enfermos y mendigos bajo lancinante opresión. Las otras vías se te figuran hermosas y los que por allí avanzan demuestran elegancia. No te engañes, pues.

La herida purulenta que todos ven es la hermana menor del cáncer ignorado adentrándose por el organismo, en metástasis irreversible.

La miseria vestida de andrajos es compañera de los fracasos morales escondidos en lino y adamascados costosos.

El festival del placer termina, invariablemente, en prólogo de desgracia.

La dirección por donde siguen los fáciles conducen a la plaza sin nombre del remordimiento tardío.

En una de sus últimas publicaciones Darwin registró que cierta vez, aunque enfermo y envejecido, consiguió contar en el microscopio más de vente mil semillas de una determinada planta.

Fresnel, sin dar tregua al cansancio ni al abatimiento, identificó las “ondas luminosas como siendo vibraciones transversales del éter”.

Boas después de ingentes esfuerzos consiguió probar que la “raza blanca” es de todas la más mezclada y en nada es superior a las demás, ofreciendo bases para una mejor confraternización entre los hombres.

Todos los constructores del pensamiento y de las ideas que posibilitaron nuevas conquistas a través de los tiempos se sometieron, infatigables, al peso de mil aflicciones silenciosas, viviendo bajo rudas ansiedades, siguiendo, sin embargo, la dirección de la verdad que se esforzaban en descubrir. 

No pararon ante los fracasos aparentes.

No desanimaron al enfrentar aspérrimas luchas.

Muchos vendieron todo cuanto poseían para no parar; otros perdieron todo para no desistir; diversos ofrecieron hasta la salud para no interrumpir las labores; y un número sin cuenta dio la propia vida, víctimas que fueron de los propios inventos, pero principalmente de la ignorancia en varias manifestaciones, para no abandonar la honra de investigar los mejores medios de resolver los problemas del hombre y del Universo para la felicidad del propio hombre. Prosigue en la dirección espirita.

Hay llanto a tu alrededor y lloras también. Enjuga, sin embargo, las lágrimas ajenas y las propias lágrimas usando el conocimiento espirita.

La lección espirita enseña el porqué de la aflicción y como sufrirla, ofreciendo la luz del discernimiento para obrar con acierto y seguir con determinación.

En la directriz espirita aprendes que el egoísmo, el orgullo, la sensualidad son pasiones que nos acercan a la naturaleza animal, prendiéndonos a la materia; que el hombre que, ya en este mundo, se desliga de la materia, despreciando las futilidades mundanas y amando al prójimo, se acerca a la naturaleza espiritual; que cada uno debe volverse útil de acuerdo con las facultades y los medios que Dios le pone en las manos para experimentarlo; que el Fuerte y el Poderoso deben amparo y protección al Débil, ya que transgrede la ley de Dios aquel que abusa de la fuerza y del poder para oprimir a su semejante. Enseñan, finalmente, que, en el mundo de los Espíritus nada pudiendo estar oculto, el hipócrita será desenmascarado y visible todas sus torpezas; que la presencia inevitable, y de todos los instantes, de aquellos con quien hayamos procedido mal Constituye uno de los castigos que nos están reservados; que al estado de inferioridad y superioridad de los Espíritus corresponden penas y goces desconocidos en la Tierra.

“Pero, enseñan también (los Espíritus) no haber faltas irremisibles, que la expiación no pueda apagar. Medio de conseguirlo encuentra el hombre en las diferentes existencias que le permiten avanzar, conformemente a sus deseos y esfuerzos, en la senda del progreso, para la perfección, que es su destino final”; conforme definió Allan Kardec sabiamente en su resumen de la Doctrina Espirita. (*)

Avanza, por tanto, pautando la conducta en la firmeza de los postulados abrazados, y si el camino parece áspero, de difícil acceso, recuerda a Jesús en la dirección del Bien innombrado, sufriendo todas las ingentes manifestaciones de la ignorancia y de la impiedad humana, sin desistir ni desanimar, para ofrecer a la posteridad el código de amor y justicia, inserto en el Evangelio, como medio de armonía perfecta para el espíritu en evolución, y que hoy reaparece a tu entendimiento en la directriz espirita por donde recelas seguir.

(*) El libro de los Espíritus, introducción 29ª Edición, FEB. (Nota de la Autora espiritual).

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Espíritu y Vida
Traducido por R. Bertolinni

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