Vida y valores (Fantasmas de nuestra vida)

Es muy curiosa la imaginación popular. No existe una única criatura que no haya oído hablar de historias fantásticas, fantasmagóricas. Las historias de los viejos castillos ingleses, los viejos castillos noruegos, donde los fantasmas pasaban arrastrando cadenas, descendiendo escaleras, haciendo ruido, algunos aullando, otras atravesando los patios de las casas en noches de luna llena, tapados por una blanca sabana que reflejaba la claridad argéntea de la luna.  ¿Quién nunca ha oído hablar de mulas sin cabeza, de sacis, en las realidades de los bosques brasileños, en el Norte y Nordeste del Brasil? ¿Quién nunca ha oído hablar de esos seres que causaban espanto a todas las personas, los fantasmas?

Todos crecemos viviendo esa aura de lo fantástico, que el fantasma creaba con sus actitudes fantasmagóricas. Era tan común oír hablar de criaturas que se ponían delante de los cementerios para acechar a los transeúntes, y abordarlos. Entonces, decir que cuando eran vivas, jamás habían vivido aquella experiencia para asustar al transeúnte. ¿Quién nunca haya oído hablar de las novias de blanco, que venían a detener a los muchachos en el arcén de las carreteras y después del encantamiento, desaparecían en un cerrar de ojos?

Los fantasmas habitan y siempre habitarán la imaginación de población, de todos los pueblos. Hay seres, los más grotescos, hay seres los más simpáticos, siendo parte de ese imaginario psíquico de la Humanidad. Seres que asustan, individuos que hacen trucos, que hacen aparecer y desaparecer cosas. Naturalmente, todo eso lleva a las comunidades o a los individuos a esa esfera de los miedos. Las criaturas tienen miedo, miedo de fantasmas. Y, ese miedo se amplía, ese miedo aumenta, en la medida en que nosotros estamos solos en casa. Cuando estamos solos y toca el carrillón de la iglesia a media noche, el reloj de péndulo grande de casa toca las 12 de la noche, nos parece la hora del fantasma. ¿Quién nunca tuvo ese tipo de escalofrío, esa sensación extraña de que hay alguien que nos acecha dentro de casa? La persona con miedo comienza a oír pasos en su vivienda. La persona con miedo siente el latido, el palpitar del corazón en los oídos, queda con la boca seca. La persona con miedo pasa a escuchar que tiene alguien moviendo en la cocina, en sus cubiertos, en las vajillas. Las ventanas golpean, tiene la nítida impresión de que alguien mueve el pomo de la puerta. El miedo.

El miedo es capaz de causar los fenómenos más extraños de la psicología del individuo. Son los fantasmas. El mundo en que vivimos esta encharcado de las historias fantásticas, está marcado literalmente, por los fantasmas. Desde el siglo XIX, un grupo enorme de pensadores de la Psicología, de la Psicoanálisis, desde Sigmund Freud, en el siglo XX, van trayendo a la historia de cómo se organiza nuestro psiquismos humano, afirmando que, de hecho, nosotros somos individuos que vivimos de tal manera determinados tipos de fantasma, que creamos para nuestra vida, ciertos tipos de fantasmas. Algunos, llaman a esos fantasmas, de nuestros demonios. A veces, esos, nuestros demonios están sueltos, y nos clavan todo tipo de manías. En otras ocasiones, conseguimos dominar esos demonios. Pero los dominamos durante un cierto tiempo, para que después ellos se subleven otra vez, transformando nuestras vidas en toneles de infelicidad, de desgracias, de aflicciones. Al final de cuentas, nuestros fantasmas están siempre en sus puestos, y parece que ellos tienen una predilección especial en importunarnos en los periodos de nuestra fragilidad. ¿O será que nos volvemos frágiles y nos adentramos en periodos de fragilidades, por causa de la presencia de nuestros fantasmas? Es un asunto que merece ser pensado por nosotros.

* * *

Son nuestros fantasmas criaturas muy curiosas. Son criaturas sí, porque somos nosotros que los creamos. Hablamos hace poco del fantasma del miedo. ¿Cuántos tormentos y miedo es capaz de imponernos? La persona con miedo no se dispone a salir, a relacionarse, a osar hacer un concurso, un test, una prueba, la práctica de un deporte, viajar solo, o acompañado. El miedo traba nuestras potencialidades, bloquea nuestras capacidades. Pero, al lado del fantasma miedo, a veces nos creamos el fantasma de la tristeza. Como es malo el fantasma de la tristeza. Porque estando entristecidos con alguien, pasamos a cortar nuestro camino, nuestro relacionamiento, un montón de personas, que son relacionadas con aquella contra la cual alimentamos la tristeza. Estamos entristecidos porque alguien no nos trató como nos gustaría, no hablo con nosotros como nos gustaría, no hizo todo lo que necesitábamos. Estamos entristecidos porque la persona no nos miró de la forma más simpática, o porque hizo un chiste de mal gusto con nosotros, o porque no tuvo esa o aquella consideración con nosotros: auto víctima.

Pasamos a ser víctima de las personas, y la vida se nos transforma en un verdadero infierno. Pero, al lado del fantasma del miedo, del fantasma de la tristeza, tenemos el fantasma de la envidia. Cuando la criatura tiene envidia de otra, cuando surge el despecho en nuestra vida con relación a alguna otra criatura, no conseguimos más tener sosiego. Porque todo cuanto la otra criatura consigue nos reseca la boca, nos viene un gusto de hiel en la boca. La envidia tiene el poder de aniquilarnos poco a poco. Pero no confundamos la envidia, con la instigación que alguien pueda producir en nuestro incentivo. Si vemos una criatura comprar un coche, cambiar de casa, hacer un viaje, y nos quedamos con envidia, deseamos todo el mal para esas personas, imaginamos las cosas peores. ¿Cómo compró ella esa casa, como consiguió ese coche? Como es que, como es que… Pero, cuando las personas son objeto de nuestra admiración, decimos: Que bien que Fulano pasó la selectividad. ¡Ah! ¡Yo también voy a hacer la selectividad! Qué bien que Fulano compró el coche, voy a trabajar para comprar el mío. Ya no es envidia. Yo soy feliz con el que la otra conquistó, yo soy feliz con lo que aquella criatura consiguió, solo que yo también lo quiero conseguir, basado en el éxito de ella. Ella está sirviendo entonces, como apoyo para mi realización.

Es bueno distinguir lo que es envidia y el despecho, de lo que es la motivación que otras personas nos dan. De esa manera, surgen otras fantasmas. Después del miedo, de la tristeza, de la envidia, la rabia. Cuando el fantasma de la rabia comienza a rondarnos, parece que no hay nada más en el mundo al no ser el objeto de nuestra rabia. Y la criatura contra quien alimentamos la rabia pasa a ser una figura permanente en nuestra mente. Y como es paradójico. Aquella criatura contra la cual tenemos rabia, ella es quien vive en nuestra intimidad, y no aquellas otras, las cuales amamos. Podemos percibir. Siempre que amamos una persona, olvidamos su día del aniversario. Olvidamos de mandarle una flor, una nota, un telegrama, escribirle una carta. Nunca tenemos tiempo, porque sabemos que aquella persona nos va a entender. Sin embargo, cuando tenemos rabia de alguien, quedamos masticando esa masa indestructible que nos causa mal estar. El día en que encuentre con Fulano, va ser. El día en que me lo encuentre, ahí, cuando hable conmigo, si se dirige a mí… quedo maquinando los argumentos que desearé tener para con él, en el día en que me lo encuentre.

No es de extrañar que los nobles ángeles de la Humanidad nos enseñen que el amor nos libera en cuanto el odio nos aprisiona. Cuando amamos a las personas hasta olvidar las cosas más sencillas de nuestra relación con ellas, pero cuando odiamos a alguien, nunca olvidamos. Fantasmas, los más terribles fantasmas, no son aquellos de la mitología popular, que arrastran cadenas, que aúllan en los patios y que usan las sábanas blancas bajo la luz de la luna. Los fantasmas más peligrosos contra los cuales tenemos que luchar, con la oración y con el trabajo, son nuestros fantasmas morales que nos apartan de la paz, que nos roban la harmonía, que aniquilan nuestra vida.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 96, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 16.11.2008. Em 13.04.2009. Traducido por Jacob

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.